Marta Leiro Costa. 14 años. Cambados. Estudiante
29 ago 2018 . Actualizado a las 05:00 h.El otoño llegaba a la vez que mis lágrimas. Eran los últimos estertores de ese verano que se manifestaba en la cálida brisa que azotaba las cortinas. Fue entonces cuando aquel agosto empezaba a ser un recuerdo, y Sara, el secreto mejor guardado, pues no se atrevía ni a pronunciar su nombre. Las hojas bailaban al igual que su pelo, su risa sonaba en mi mente, y hasta en el azul del cielo veía él sus ojos. Yo, que creía que la felicidad caducaba, de repente llega ella con su mirada perenne enseñándome que las despedidas duelen cuando solo hay billete de ida. Otro verano vendrá.