Suspense y reportaje

Xesús Fraga
X. Fraga OPINIÓN

CULTURA

En la surtida biblioteca privada de Gabriel García Márquez se encontraban el Ulises de James Joyce con El día del chacal de Forsyth. Ambas novelas comparten su condición de éxitos de ventas pese a un origen complicado: el thriller fue rechazado por varias editoriales antes de consolidarse como sinónimo de bestseller, a lo que contribuyó la muy popular adaptación cinematográfica. Aquella historia se convirtió en modelo de trabajo para Forsyth: una trama que hunde sus raíces en la realidad, pero que vuela con la libertad que otorga la ficción, sin renunciar a la más rigurosa verosimilitud. El escritor sitúa a sus lectores en lugares a los que no tendrían acceso salvo gracias a la literatura, ofreciendo así un punto de vista a medio camino entre los hechos y lo posible o factible. Y lo hace sin otra renuncia, la de emplear todos los elementos a su alcance para relatar su historia de la forma más atractiva posible, entre el reportaje y el suspense: reporterismo y fabulación se dan la mano.