El CGAC despliega el libro inconcluso de Cela y Fontserè sobre Nueva York

Montse García Iglesias
Montse garcía SANTIAGO / LA VOZ

CULTURA

PACO RODRÍGUEZ

Exhibe imágenes que el fotógrafo envió al nobel, que solo escribió el inicio

04 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Nueva York amarga. Ese iba a ser el título del primer libro fruto de la colaboración entre el escritor Camilo José Cela y el cartelista y fotógrafo catalán Carles Fontserè. La publicación comenzó a gestarse en el primer o el segundo viernes de abril de 1966, cuando ambos se conocieron en Manhattan durante el segundo viaje del premio nobel de Literatura a la ciudad de los rascacielos. A partir de ahí, el proyecto fue avanzando poco a poco. No solo había el título, sino que también estaba definida la estructura -28 capítulos-, la cubierta y seleccionadas las imágenes que iban a formar parte de la publicación, entre las más de 300 fotografías que Fontserè remitió hasta 1971. Pero al proyecto le faltaba una parte: la palabra. De los 28 capítulos, Cela solo escribió tres de ellos -hay cinco textos-. Ahora, 55 años después, ese trabajo inconcluso ve la luz desplegado por las paredes del Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC). La exposición Carles Fontserè e Camilo José Cela. Nueva York amarga rehace esa estructura ya definida por el escritor padronés. «Lo que hemos planteado en la muestra es reconstruir ese entramado del proyecto, que quedó inacabado porque Cela no llegó a escribirlo», aseguró el director del museo compostelano, Santiago Olmo, que, junto al catedrático de Historia de la Literatura Española de la Universidad de Barcelona Adolfo Sotelo, se encarga de comisariar la muestra.

En la planta baja del edificio de Siza es posible transitar por los 28 capítulos, los tres iniciales, con texto e imágenes y los 25 restantes solo con las fotografías realizadas por Fontserè, «que tiene una visión de Nueva York espléndida. La imagen que ofrece de los años 65, 66 y 67 de la ciudad no tiene parangón en ningún fotógrafo europeo», destaca el catedrático Adolfo Sotelo, recordando que el catalán conocía muy bien Nueva York porque había sido taxista. En este sentido, añadió que, aunque los textos de Cela son importantes, más valor poseen las imágenes, que estaban acompañadas de comentarios y todo tipo de indicaciones. Las fotos retratan, prioritariamente, «el paisaje humano» más que la propia arquitectura de la ciudad de los rascacielos. Así, aparecen desde ejecutivos de Wall Street hasta las minorías étnicas, pasando por trabajadores o representantes de diferentes oficios.

A estas fotografías que había seleccionado el propio Cela para el libro y que están distribuidas en las salas según el guion del autor padronés, hay que unirles otras también enviadas por Fontserè para formar parte de la publicación. En total son 140 las exhibidas. Aunque se quedó en un proyecto, este libro de Fontserè y Cela «habría sido el de mayor importancia» en la obra del escritor en cuanto a la relación entre la fotografía y la palabra. Precisamente, los comisarios incidieron en el interés del premio nobel por el diálogo con otras propuestas artísticas. «Cela fue uno de los primeros escritores que planteó la fotografía como herramienta literaria», resaltó Santiago Olmo.

Manuscritos y cartas

Aunque Cela no concluyó este trabajo, sí se atisba en los tres capítulos escritos que estaban marcados por el surrealismo. «Hubiera sido un gran libro», afirmó Sotelo, explicando que no llegó a materializarse «por las dificultades de la editorial Alfaguara -gestionada en esos momentos por los hermanos de Cela- y por los numerosos proyectos que tenía el escritor». En esos años, publicó San Camilo 1936 y el oratorio María Sabina. La exposición se completa con otros proyectos tanto de Cela como de Fontserè y documentos manuscritos y cartas. Además, durante los días de hoy y mañana, se celebrará el seminario Cela: palabra e imaxe.

Las imágenes de Fontserè formaban parte del archivo fotográfico de Camilo José Cela que estaba depositado en la fundación del escritor y que fue adquirido por el CGAC en el año 2016. Precisamente, el secretario xeral de Cultura, Anxo Lorenzo, destacó el enorme potencial del legado de Cela, y «que el sempre quixo que quedase en Galicia». Añadió que la exposición, que podrá visitarse hasta el 26 de septiembre, contribuye precisamente al descubrimiento de ese patrimonio.