«Ariaferma», todos en la cárcel

CULTURA

El actor Toni Servillo es uno de los protagonistas de la película italiana «Ariaferma».
El actor Toni Servillo es uno de los protagonistas de la película italiana «Ariaferma».

En un tono que pareciera teatral, el director Leonardo di Costanzo hace cine de personas con su presente, algún pasado incómodo y siempre incierto futuro. Los críticos de La Voz analizan además los filmes «Las cartas de amor no existen» y «Animales fantásticos: los secretos de Dumbledore»

08 abr 2022 . Actualizado a las 09:00 h.

Un retraso burocrático provoca que un grupo de presos se queden a la espera de ser trasladados a una nueva prisión por la clausura de la suya. Con ellos queda el correspondiente cupo de guardias. Los primeros hacen mucho caso a don Carmine, un tipo que no levanta la voz y parece incapaz de pisar una hormiga. Enfrente está Gaetano, al mando por ser el más veterano de los funcionarios. Ambos personajes están vestidos por dos grandes del cine italiano, los sorrentinianos Silvio Orlando y Toni Servillo, por sí mismos capaces de comerse la pantalla a bocados. Será cosa de dos o tres días, les cuentan. Una eternidad en aquel gigantesco y avejentado edificio de inicios del siglo XX —rodaron en una prisión abandonada—, y algo aislado del mundo como correspondía al canon de la época. Así que todos en la cárcel, aunque separados por los correspondientes cerrojos, las obligaciones mutuas pertinentes y los juegos de poder, hasta que comienzan los problemas.

Pero esto no va de dramas carcelarios al estilo Hollywood, ni supeditados a la variante burra del género, con reclusos malos como el cianuro y guardianes hijos de padres desconocidos. El mérito del veterano guionista y director italiano Leonardo di Costanzo (1958) está en haber impregnado la trama de un poso humanista, huyendo de tópicos. Problemas de logística dejan al penal sin provisiones y alguien tendrá que cocinar para todos. Suficiente para cargar el aire hasta que un fallo de suministro los deja a oscuras y se resquebraja la convivencia.

En un tono que pareciera teatral, con miradas retenidas, silencios largos y alguna pequeña subtrama, Di Constanzo pone la guinda a una película a la manera tradicional: cine de personas con su presente, algún pasado incómodo y siempre incierto futuro. Y, sí, acaba bien para lo que estamos acostumbrados… en la cárcel del día a día.

«ARIAFERMA»

Italia, Suiza, Francia, 2021.

Director: Leonardo di Costanzo.

Intérpretes: Toni Servillo, Silvio Orlando, Salvatore Striano, Fabrizio Ferracane, Roberto De Francesco, Antonio Buil, Leonardo Capuano.

Drama. 117 minutos.

Fotograma del filme «Querida Léa...».
Fotograma del filme «Querida Léa...».

«Las cartas de amor no existen», querida Léa...

por Miguel Anxo Fernández

Léa acaba de darle con la puerta en las narices a Jonás. Formalizando todavía un divorcio anterior, el fulano, parisino en la cuarentena y constructor al que un promotor calotero acaba de jugársela, está hecho un lío en lo personal. Se va al café de enfrente —desde allí ve el piso de ella—, pide al dueño un papel y comienza a escribir una larga carta… de amor. Debería hacer caso a las llamadas desesperadas de su socio —su propio hermano—, pero le da largas porque siente una convulsa necesidad de fijar sus sentimientos, quizá algunos traumas, y en todo caso un profundo desasosiego. El espectador ignora cuanto escribe, pero el tipo del bar, con el que acabará intimando, lee esos folios furtivamente e incluso se permite aconsejarlo, reprocharle o lo que tercie.

Y así irá transcurriendo la jornada con su hora del almuerzo, la sobremesa y la noche como cierre a una historia que tiene mucho de original, y que si no firma Woody Allen es porque Jérôme Bonnell es francés para lo bueno y lo regular. Autor de media docena de filmes —varios inéditos en España—, prioriza el retrato del personaje central sobre el resto de los elementos, y la conclusión deja espacio al espectador para que se imagine cosas y acepte que eso del amor y las relaciones tienen su punto de complejidad, y que de poco vale dogmatizar. Mejor que las cosas fluyan, de ahí ese desenlace abierto. Y cada cual ate el cabo como le plazca, con o sin carta. Tipos como Jonás y Léa son parte del paisaje humano... y en eso la película acierta.

«CHÈRE LÉA»

Francia, 2021.

Director: Jérôme Bonnell.

Intérpretes: Grégory Montel, Anaïs Demoustier, Nadege Beausson-Diagne, Léa Drucker, Grégory Gadebois, Pablo Pauly, Charlotte Clamens, Gaëtan Peau.

Romance / comedia. 89 minutos.

Jude Law trabaja en el filme «Animales fantásticos: los secretos de Dumbledore».
Jude Law trabaja en el filme «Animales fantásticos: los secretos de Dumbledore».

«Animales fantásticos: los secretos de Dumbledore», tupés mágicos: de Tintín a Hitler 

por Eduardo Galán Blanco

A los no abducidos, el universo cinematográfico de J. K. Rowling (ocho películas de Harry Potter y dos de animales fantásticos) nos parece un revoltijo tan confuso como el de los superhéroes Marvel o el de Star Wars. Sin embargo, escépticos no mágicos pero también desprejuiciados espectadores, debemos reconocer que la tercera entrega de los atrapa bichos tiene gracia. Con Steve Kloves, Rowling escribió un guion muy divertido incluso para los agnósticos. Es cierto que, para llegar hasta Potter, los tiempos de las precuelas siguen sin cuadrar; pero ¿a quién le importa?

Como el malvado mago Grindelwald, Madds Mikkelsen sustituye al apestado Johnny Depp y su encarnación de héroe del mal (con corte de pelo hitleriano) está dotada de una inquietante potencia que deja chiquito a Voldemort y cobra relevancia en la Europa del nazismo de los años 30. Enfrente, Dumbledore, enemigo odiado y, sobre todo, amado al que vuelve a poner físico Jude Law, secundado por la singular brigada de caza bestias comandada por Eddie Redmayne; ese tupé pelirrojo tintiniano significa pura aventura. También es oro la extraña pareja, en la onda del Gordo y del Flaco, compuesta por la maga encarnada por Jessica Williams y el pobre panadero no mágico de Dan Fogler.

Más allá del riquísimo diseño de producción —las vestimentas de Colleen Atwood— y los apabullantes efectos especiales —las secuencias neoyorquinas—, algunas escenas están construidas como juguetonas bromas dirigidas al cinéfilo veterano, por ejemplo esa incursión en la cueva defendida por el Polifemo Peter Simonischek —el gran Toni Erdmann— que es un ocurrente guiño al Ulises de Kirk Douglas y también al Indiana Jones de Harrison Ford.

Porque, como siempre, en el mundo de J. K. Rowling hay mucho de todo: de Charles Dickens y de Enid Blyton; de Tolkien y de George Lucas. Y esa mezcolanza funciona aquí con cierta alegría.

«FANTASTIC BEASTS: THE SECRETS OF DUMBLEDORE»

Reino Unido-Estados Unidos, 2022.

Director: David Yates.

Intérpretes: Eddie Redmayne, Jude Law, Madds Mikkelsen, Callum Turner, Ezra Miller, Dan Fogler, Jessica Williams, Katherine Waterston.

Fantástico / aventuras. 142 minutos.