TENIS / COPA DAVIS Todos los cálculos habidos y por haber en torno a la presencia de Alex Corretja se han desvanecido como columna de humo. La primera jornada obliga a centrar la atención, primero, en ese enfrentamiento entre el valenciano de Onteniente Juan Carlos Ferrero y el siempre temible Patrick Rafter.
07 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Ambos jugadores exhiben estilos contrapuestos. Dos formas de juego por completo diferentes. Ferrero apenas se asoma a la red, a menos que le pongan una pistola al pecho. Lo suyo es tratar de zarandear al contrario desde atrás, con sus dañinos golpes largos. La derecha del valenciano es un arma temible y el revés no le va a la zaga. Ferrero mantiene también tranquilidad y temple para utilizar el passing shot, un recurso que a buen seguro habrá de prodigar en su encuentro contra el atacante por antonomasia. Y es que Rafter no se anda con chiquitas. Nació para abanderar el tenis de ataque y no hay quien le quite esa idea. En el fondo se ve a disgusto. Necesita colocar bien su servicio para inmediatamente dar los pasos necesarios con el fin de acercarse a la red. En esa zona se mueve como pez en el agua. Su agilidad le ayuda a interceptar bolas que parecen imposibles de alcanzar. Se propone presionar a tope a Ferrero y no lo oculta. En la rueda de prensa que concedió ayer ya dijo que no va a cambiar su forma de jugar. Un maratón de tenis ¿Qué cabe esperar del partido que enfrenta a Albert Costa y Lleyton Hewitt? Sencillamente, un maratón, si es que el australiano aguanta el tipo lo suficiente ante su rival, porque si sus problemas físicos le juegan una mala pasada, el ilerdense verá alfombrado el camino de una victoria más que segura. Costa y Hewitt se parecen demasiado en su forma de juego, con una diferencia, si acaso: el español lifta más, con lo que consigue que la bola se eleve más que a su oponente. Pero el caso es que Albert Costa es un fondista nato y Lleyton Hewitt figura entre los tenistas acostumbrados a devolver más que un frontón. Lo normal es que los puntos duren y duren. No parece un enfrentamiento propicio para que el público que se desplace al Sant Jordi contemple un tenis de alta escuela. La derecha es el mejor golpe del rubio australiano, mientras que Costa se apoya principalmente en un revés del mejor corte que existe en el tenis actual. En este partido cada jugador intentará provocar el error de su oponente, por encima de arriesgar y buscar la victoria abiertamente. Golpes ganadores se producirán también, pero, sin duda, no en exceso.