Duque confía en el mismo once que ganó al Alavés B

Manuel García Reigosa
M. G. REIGOSA SANTIAGO

DEPORTES

Manuel Castiñeiras se afianza en el centro de la defensa

06 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Salvo sorpresa, Luis Ángel Duque repetirá mañana en Barreiro el once que inició el partido del domingo ante el Alavés B. Al menos así se desprende de los entrenamientos que ha venido realizando a lo largo de la semana, y a expensas de lo que pueda ocurrir en la sesión de hoy. Las dudas que mantuvo en el mes de agosto tuvieron su reflejo en el partido ante los vitorianos. Rubén fue el primer sustituido. Dejó su sitio a Cotrofe. Pero el ex-deportivista sólo estuvo un cuarto de hora en el campo, ya que fue expulsado, y no podrá entrar en la convocatoria. Mino y Sergio siguen la pugna por el «nueve». De momento, la ventaja es para el gallego, si bien el andaluz aprovechó los minutos que tuvo en la segunda mitad. Mino, que la pasada temporada le hizo cuatro goles al portero del Celta, Roberto, (dos en Barreiro y dos en Malpica) intentará prolongar la inercia. Uno de los que se ha ganado la confianza de Luis Ángel Duque desde el primer momento es el canterano Manuel Castiñeiras. El central santiagués se confiesa gratamente sorprendido de como le están saliendo las cosas. «Al principio no contaba con ser titular -explica-. Mi objetivo era estar entre los veintidós y después pelear por el puesto. Sabía que iba a ser difícil, porque hay centrales que han jugado en Primera». Ahora su meta es la de aferrarse a la equipo titular. Sin complejos Manuel admite que la situación atípica de Adriano, pendiente todavía de saber si finalmente prosperan las negociaciones para que sea traspasado, puede haberle beneficiado. Apunta que «si se queda, será uno más para pelear por el puesto. Si se va, es una posibilidad menos». Entre tanto, reconoce que le está «ayudando en todo». Conoce bien al rival de mañana, por los enfrentamientos directos en Tercera División la pasada temporada. Destaca el juego de los vigueses por los costados y considera que, defensivamente, quizás sean «un poco blandos». En cualquier caso, destierra las confianzas previas para «intentar lograr los tres puntos y esperar la visita del Aurrera». El joven zaguero simultaneó la pasada campaña su participación en el Compostela B con la labor de entrenador de un equipo de juveniles. Una experiencia que juzga como enriquecedora y de la que ha sacado interesantes conclusiones: «Siempre es muy duro dejar a alguien fuera de la convocatoria. También ves que el jugador, a veces, es un poco cabroncete».