La banda de Michael Jordan

JOSÉ M. FERNÁNDEZ A CORUÑA

DEPORTES

BALONCESTO / NBA

18 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

El regreso de Michael Jordan consiguió vender todo el aforo del MCI Center de Washington, revitalizó la decaída audiencia televisiva y proporcionó el empujón que la NBA necesitaba para remontar el vuelo. A las tres semanas del debut, su equipo, Wizards, ha ganado dos partidos y ha perdido siete; es decir, lo habitual en las últimas temporadas. Jordan llena pabellones y su franquicia ha recuperado algo del glamour de antaño (campeón en 1978-, pero de acuerdo a la trayectoria actual, difícilmente accederán a los play off. ¿Y Jordan? En su línea. Sus porcentajes no son los de antaño, pero su promedio de puntos se acerca al de sus mejores tiempos: 27,1 puntos por partido. Eso sí, el mejor jugador de la historia tiene vía libre para tirarse hasta las zapatillas, incluso para fallarlos primeros catorce lanzamientos en un partido, como le ocurrió la pasada semana. Limpieza Las cifras de Jordan están al nivel de un primer espada, pero los Wizards coquetean con el farolillo rojo de la Conferencia Este. ¿Son tan malos sus compañeros? En su época como directivo de los Wizards, Jordan, harto de las críticas, inició una limpieza de la plantilla: rescindió el contrato con el polémico Rod Strickland, prescindió del veterano Mitch Richmond e intercambió a Juwan Howard con los Mavericks. Es decir, pista libre para el aterrizaje de la estrella. Lo cierto es que, transcurridas las tres primeras semanas de competición, sólo Richard Hamilton presenta unos números aceptables. Ni el joven Kwame Brown (número uno del draft) ni Laettner parecen en condiciones de hacer otra cosa que no sea aplaudir al rey. Tampoco los refuerzos de Tyronn Lue (ex-Laker) y Courtnet Alexander o la renovación del oscuro Popeye Jones han hecho nada para mejorar el rendimiento de un equipo que la temporada pasada sólo ganó 19 partidos. Demasiado ruido para tan pocos resultados.