Mauro Silva, centrocampista que acaudilló la victoria blanquiazul en el Bernabéu Una cadena de radio presentó así a Mauro Silva tras la final del Bernabéu: «todos en pie para recibir a un verdadero campeón del Mundo». El planeta se ha deshecho en elogios con el Dépor, pero también con el mejor jugador del partido. «Creo que ha sido mi encuentro más completo esta temporada, me he sentido muy a gusto», reconoce Mauro. El Rey don Juan Carlos le llenó de orgullo al felicitarle, pero el corazón se lo tocaron Donato y Djalma tras el duelo. El primero, con un fuerte abrazo. El segundo, izándolo en el aire como a los campeones. «Este triunfo consolida al Dépor como una alternativa de poder», sostiene el pivote brasileño.
08 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Los instantes que siguieron al final del partido fueron muy emotivos para Mauro Silva. -Fue un momento especial para mí, cuando vi a Donato y le di un abrazo. ¡Ah!, y nada más terminar vino Djalminha, me rodeó con los brazos y me levantó del suelo para felicitarme por el partido. Y mira que yo soy pesado (bromea). Fue todo muy emotivo, ese gesto de Djalminha y, después, el abrazo con Donato. -¿Le ha dedicado a alguien el triunfo? -Bueno, desde el principio he dicho que dedicaría esta victoria a Manuel Pablo y a Donato, dos compañeros a los que todos echamos de menos. -¿Ha sido su gran partido esta temporada? -Bueno en los últimos me he encontrado bastante bien. Éste quizá se podría calificar como más completo porque es una final y tiene un valor añadido. Estoy satisfecho. Sí, posiblemente haya sido el más completo. -¿Qué le dijo su majestad en el palco? -Me dio la enhorabuena por el triunfo. Para mí ha sido un honor. Era la primera vez que tenía la oportunidad de saludar al Rey. Una alegría tremenda. -¿E Irureta? -Nos hemos felicitado mutuamente, pero no ha dado tiempo a mucho más. Es que ha sido una locura tan desbordante que nadie se paró. De momento hemos disfrutado todos muchísimo. -¿En qué momento vio la final ganada? -Con el 2-0 vi la final muy encarrilada. Ese fue el momento de mayor optimismo. Pero ganada, más bien al empezar la segunda mitad, cuando comenzamos a crear otra vez ocasiones de gol como la de Valerón. Ahí dije: bueno, pues ya está. Tal y como estamos jugando seguro que ganamos. Después me entraron dudas con el gol del Madrid, y aunque estábamos bien posicionados no lo veía tan claro. -Decía el presidente Lendoiro que el primer gol lo metió la afición. Comentan que un tal Sergio tuvo algo que ver. -Bueno, hombre (risas), Sergio hizo una jugada excelente, sin la menor duda. Ahora bien, ¿el papel del público?, importantísimo durante todo el encuentro. Daba la impresión de que estábamos en campo neutral. Aunque el Madrid tenía más gente en el estadio, la sensación era de que estábamos en superioridad. -¿Un título es otra razón para quedarse en A Coruña? -No hay duda de que es algo que, poco a poco, va consolidando la relación íntima que tengo con el club, la afición y la ciudad. Cuantas más cosas logremos juntos mayor será el vínculo. Bueno, yo estoy orgulloso, sinceramente. Me siento un coruñés desde hace mucho tiempo, y estoy feliz de que así sea. -¿Qué ha supuesto para usted el nuevo título, eso de estropear la fiesta al Real? -Algo especial por la circunstancia de jugar contra el Madrid en el día del centenario. Pero no por estropearle la fiesta, sino por el mérito de ganar en esas condiciones. No es cualquier equipo y ha sido inolvidable. Con los años mantengo intacta la ilusión que tenía en mi primer título. -¿Qué ha cambiado en el Dépor desde aquella primera Copa, la de 1995. -Aquella Copa nos sacó la etiqueta de segundones y empezó a recuperarnos del duro golpe que supuso perder la Liga en la 93-94. El triunfo del miércoles va consolidando al Dépor como una alternativa de poder en España y Europa. Pero coloca al equipo en una posición de responsabilidad en el panorama internacional. Todo el mundo nos verá ahora de manera distinta. -¿Y en qué ha cambiado Mauro Silva desde el 95? -Con los años he adquirido más experiencia. Ahora, quizá uno no tenga tantas fuerzas como con 23 años, pero juega más con la cabeza, está mejor posicionado, maneja más el partido a la hora de llevar el balón de un lado a otro. En definitiva, se alcanza un control del juego más pausado y tranquilo. -¿Ve más cerca el Mundial? -Hombre, no sé. Siempre he dicho que mi ilusión por volver a la selección es enorme, me encantaría jugar este Mundial y ojalá tenga una oportunidad. Pero comprendo que Brasil dispone de buenos jugadores.