DEPORTIVO El calendario es caprichoso, pero justo. De entre todos los posibles rivales de la Liga española, ha tenido que ser el Rayo Vallecano el actor secundario de lo que promete ser la auténtica celebración del segundo y más sabroso título copero del Deportivo.
09 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Una fiesta -en este caso, improvisada-, en un atestado Riazor (21.30 h, TVG), pero tres puntos vitales para afrontar con decisión y sin agobios el esprint liguero, con permiso de un equipo que permanecerá para siempre en la memoria del deportivismo como el conjunto que frenó el ascenso del Deportivo en dos ocasiones. Eso sí, un par de referencias ya prehistóricas. Uno de los obstáculos, asociar los festejos de una grada dispuesta a aclamar en masa a su equipo con el pragmatismo resultadista; al Dépor le va mucho en el envite, tanto como para buscar un golpe de efecto con el que asustar a sus compañeros de viaje en la lucha por el título y guardar fuerzas para la batalla -menos decisiva- del próximo martes en Highbury Park. Enfrente, el Rayo, un rival que busca salir de la quema de los puestos de descenso y que, pese a obsequiar a la parroquia deportivista con el caballeroso gesto de hacer el pasillo al cuadro local, promete no sumarse a la fiesta como un convidado de piedra. Un dato: de los últimos cinco encuentros que ambos han protagonizado, el Deportivo sólo ha ganado uno -3-2, en diciembre de 1999-. Además, el Rayo se juega demasiado como para servir de prólogo a la que se espera como la mayor aglomeración de aficionados en los alrededores de Cuatro Caminos. Muchos cambios Ni siquiera en los momentos de mayor euforia tras la conquista del Santiago Bernabéu Javier Irureta ocultó sus intenciones. «Bueno, ahora pienso en el Rayo y en el Arsenal, y en la forma de afrontar dos compromisos tan seguidos», declaró, todavía sobre el césped del estadio madrileño. Más claro: habrá rotaciones, muchas, pero ni un paso atrás. El propio técnico reconoce la necesidad de dosificar una plantilla que ha vuelto a reencontrarse, precisamente en el momento álgido de la temporada, con la magia tras un par de meses de trayectoria errática. En principio, hasta ocho caras nuevas con respecto al once que chafó el centenario del Real Madrid. Premio -o castigo, según se mire- para Molina, César y Mauro Silva, que saltaran al campo desde el inicio. Makaay, autor del gol de la victoria en el Sánchez Pizjuán ante el Sevilla, que volverá a la banda derecha y se sumará al ataque en compañía de Pandiani. La única duda, la titularidad de Duscher o Émerson.