González trabaja con dos sistemas de juego para Torrelavega Cinco victorias más y el Pontevedra podrá empezar a hacer malabarismos sin red. Hasta que llegue ese momento, Raúl González sigue dándole vueltas cada semana a la confección de las alineaciones en función del rival y de la idiosincrasia del momento. El entrenador del Pontevedra utilizó ayer tres alternativas distintos en el campo de la Escuela Naval de Marín con vistas al encuentro del domingo, a las cinco de la tarde, frente a la Gimnástica de Torrelavega.
14 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Las bajas por sanción para este partido de Juanma Aláez, Manu y Luismi llevaron al técnico granate a trabajar con dos sistemas de juego. En principio apostó por los tres centrales, con Sergio, Tonino y Jorge Ordóñez, dejando las bandas para Pablo Vázquez y Óscar Río; tres medios centros (Óscar Bruzon, Toni y Pedro Muñiz), Capi en la media punta y Curiel o Melo arriba. Melo, que sigue enemistado con el gol desde que reapareció hace cuatro jornadas recuperado de su lesión de tobillo, acusa una ligera molestia en un abductor y podría acabar cediendo la titularidad a Andrés Curiel en Santander. También el concurso de Xaco está condicionado a su recuperación después de la infección de amígdalas que le provocaron fiebre muy alta a lo largo de la semana. Ayer formó parte del equipo titularizable en uno de los ensayos pero era su primer entrenamiento tras el partido con el Universidad de Oviedo y no está en plenitud de facultades. Pero Raúl González baraja asimismo la posibilidad de reducir los efectivos de la retaguardia e incorporar a Tonino al centro del campo, con lo que Óscar Bruzon jugaría como interior derecho y Diego Castro en la izquierda, formando Tonino y Pedro Muñiz en el doble pivote. Inmerso en la dinámica de seguir probando cosas a estas alturas de la competición en la que la mayoría de los entrenadores ya hacen las alineaciones de memoria, el técnico asturiano probó la alternativa de dejar al equipo sin referencia ofensiva, sin un delantero centro específico como Melo o Curiel, apostando por la habilidad de Diego Castro y Xaco para desbordar la defensa cántabra. Todo ello en busca del mismo del mismo objetivo: lograr en El Malecón la primera de las cinco victorias con las que el Pontevedra aseguraría su presencia en la fase de ascenso a Segunda.