GOLF
24 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Por donde quiera que ande Sam Snead, estará carcajeándose con su última anécdota. La vivió en el pasado Masters de Augusta, cuando su salida de honor en el hoyo uno acabó con la bola incrustada en las gafas de un espectador. Y es que a sus 89 años, el poderoso drive que le popularizó como Slammin Sam había cedido precisión. Tardó en perder pegada tras la carrera más larga de la historia del golf, con títulos en seis décadas diferentes. Casi un siglo con los palos a cuestas, una época que hizo de este campechano estadounidense un clásico inextinguible. Hasta que una dolencia cardíaca mandó parar. La muerte le asaltó el jueves en Hot Springs, y cogió a todos por sorpresa. «¿Sam qué?», exclamó perplejo Phil Mickelson. Y es que la vida de Sam Snead, como su talento, sobre todo con el driver, parecía inagotable. Ganó en 1945 en Los Ángeles el mismo torneo que acarició en el 74, cuando logró el subcampeonato. El poderoso físico y el estilo casi autodidacto de este hijo de un granjero del estado de Virginia le permitieron establecer un récord difícilmente batible. Nadie ganó un torneo a los 52 años y diez meses, cuando aún dominaba los palos como para lograr su octavo Greensboro Open. Un título más de sus 81 de la PGA, cifra jamás alcanzada por ningún otro, y todavía lejos de las garras de Tiger Woods. Retirado del circuito en 1979, promovió el Tour Sénior. Cualquier cosa por no dejar el green y la competición. El ansiado US Open Al margen de lo dilatado de su palmarés, destaca en calidad. Penúltimo exponente del grupo de iconos cuya trayectoria nació antes de la Segunda Guerra Mundial, como Byron Nelson -aún vivo-, Gene Sarazen, Ben Hogan y Barreta Demaret-, ganó siete grandes. Sus tres Masters de Augusta, otros tantos US PGA y un Open Británico sólo reflejan parte de su talento, al que un mayor dominio del putt privó de mayor relumbrón. Por un error en un golpe sencillo, vio Sam Snead como se le escapaba, en el 47 y el 49, el US Open, la mancha de su currículo. Un título que rozó en la orilla de cuatro subcampeonatos.