FÚTBOL / COMPOSTELA
26 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El Compostela es un volcán que se despereza y amenaza con entrar en erupción, y la derrota en Mérida sirvió para remover un poco más la lava que se acumula en San Lázaro. La semana promete candencia. Caneda salió del campo Romano desencajado como pocas veces se le había visto. Poco antes del partido contempló la protesta de las camisetas que protagonizaron los jugadores. Después del encuentro, añadió al primer enfado el de la derrota en un partido en el que el Compostela ofreció su perfil más desalentador. En contra de lo que suele ser habitual, el presidente optó por el silencio en primera instancia. Luis Ángel Duque añadió al amargo sabor de la derrota la pesadez de un viaje que duró más de nueve horas y el encontrarse, nada más llegar a su domicilio, con pintadas en la pared del pasillo comunitario y en la puerta de acceso a la vivienda. El hecho ha causado estupefacción en una ciudad que tradicionalmente se ha mostrado apática con todas las manifestaciones deportivas y que ha digerido jornadas más tristes y de consecuencias más graves que las que se pueden derivar del partido de Mérida. Los jugadores no pudieron unir a las camisetas reivindicativas tres puntos que, cuando menos, hubiesen alimentado el optimismo en la parcela deportiva. También saben que el juego del equipo fue decepcionante. Y en su ánimo pesan tres meses, camino del cuarto, de atrasos en la percepción de sus nóminas. Así comienza la semana en San Lázaro, con la vista puesta en el partido del próximo sábado ante el Valencia B, a partir de las nueve de la noche. Caneda tiene previsto reunirse hoy con los integrantes del cuerpo técnico para analizar los pormenores de la derrota ante el Mérida. El presidente y el primer entrenador ya coincidieron ayer en Santa Isabel, presenciando el encuentro del filial ante el Navalcarnero, pero el palco desprendía frialdad. Todos los indicadores en torno al Compos invitan a la preocupación. Los resultados deportivos, que podrían contribuir a despejar el horizonte, tampoco son óptimos. Y así encara el equipo una semana en la que se juega seguir con todas las opciones en la liguilla o quedarse muy descolgado. Es la consecuencia de la derrota encajada en tierras extremeñas.