Compos y Mérida repasan el guión para un duelo táctico

M. G. REIGOSA Miranda recupera a Olivar en la media para la cita de San Lázaro SANTIAGO

DEPORTES

13 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

El Compostela y el Mérida le dan los últimos retoques a un partido en el que se juegan buena parte de sus aspiraciones de ascenso. A priori, todos los indicadores anticipan el guión de un duelo muy táctico entre dos colectivos que apuestan por el orden en el repliegue y que buscan transiciones rápidas, salidas al contragolpe. Los dos contendientes saben que el empate sólo favorece al filial del Barcelona, que el domingo recibe al Valencia B. La ventaja será para el que mejor temple los nervios, sin olvidar que la fortuna siempre puede ser un factor desequilibrante. Las dos formaciones presentarán cambios con relación a las que se enfrentaron hace tres semanas en el campo Romano. Luis Ángel Duque apostó después de ese partido por escorar a Juanito hacia la banda izquierda, ubicar a Pedro Aguado por delante de la línea de cobertura y devolver a Pinillos al lateral. La variante le dio buenos resultados frente al Valencia B y tendrá continuidad mañana. Pero el técnico madrileño sigue sin desvelar quiénes cubrirán las vacantes de Jesús (que ya pasó por el quirófano) y Rodri (que hoy realizará nuevas pruebas). Con el paso de los días parecen ganar enteros las opciones de Álvaro y de Anxo. Pero hasta poco antes del partido no se confirmará la apuesta por la cantera, por la experiencia o por una fórmula mixta. Paco Miranda, de acuerdo con los ensayos efectuados en el partidillo del miércoles, se inclina por confiar en un once muy parecido al que empató el pasado fin de semana con el Barcelona B. El entrenador extremeño, no obstante, recupera a Olivar, que probablemente entrará en lugar de Arellano. La única duda atañe al carril de la derecha. Tres futbolistas pugnan por la plaza de interior: Pitu, Marcos y Lauri. Así pues, el equipo que podría saltar al césped de San Lázaro sería el integrado por Juanma en la portería; una retaguardia integrada por Espeleta, Manolo Pinto, Mario y Rume; otra línea de cuatro en la media, conformada por Pitu, Olivar, Falcón y Sergio; y la habitual pareja de delanteros, Edu y Chico. El Mérida, como ya dejó ver en el partido que inauguró la liguilla, es un equipo muy sacrificado, que se repliegue con celeridad y que nunca regala nada. A la hora de atacar, el balón pasa poco tiempo en la línea media. El colectivo de Miranda tiene sus principales argumentos ofensivos en las acciones de estrategia (así lo demostró el central Manolo Pinto, autor del gol que derrotó al Compostela en el Romano) y en los contragolpes. El hecho de jugar como visitante es casi una ventaja para el Mérida porque no le gusta llevar la iniciativa y porque prefiere esperar al rival. El Compostela intentará sacar brillo a las credenciales que le valieron para infligir una doble derrota al Valencia B. Se encomendará al trabajo colectivo, a la velocidad de Juanito, el instinto de Maikel dentro del área y el oficio en la parcela de la contención. Una cosa está clara en el vestuario santiagués: no es tiempo de romanticismo. Lo que cuenta es el resultado y el equipo buscará tres puntos que lo relancen y que abran paso a una semana plena de excitación y expectativas. Pero el Mérida encara la contienda con perspectivas muy similares.