Allen Iverson ha vuelto a las andadas. La estrella de los Sixers de Filadelfia, el mejor jugador de la la NBA de la temporada 2000-01, puede acabar en los próximos días con sus huesos en la cárcel si se confirma la acusación de asalto con arma de fuego y amenazas. El jugador irrumpió el 3 de julio en un apartamento en busca de su esposa y de su primo. Según uno de los dos jóvenes que se encontraban en el piso, Iverson llevaba una pistola en el cinto y profirió graves amenazas contra los presentes. En los próximos días, la fiscalía de Filadelfia concretará la acusación y la petición de arresto para una estrella con una larga lista de incidentes Las lesiones y la eliminacion de los Sixers en la primera ronda del último «play off» volvieron a enrarecer la relación de Iverson con su veterano entrenador, Larry Brown. Ahora, pese a contar con el respaldo legal de su club, el patinazo podría derivar en un traspaso o, en el peor de los casos, en la cárcel. No sería la primera vez. «Nadie ha llegado a la cima desde tan abajo como yo», dijo nada más aterrizar en la NBA como número uno del draft del 96. Sus palabras resumían una infancia complicada en los suburbios de Hampton, una adolescencia marcada por la condena de 15 años de prisión _en 1993_ por participar en una reyerta en una bolera. Tras pasar cuatro meses en la cárcel, la pena le fue conmutada. Ahora gana 11 millones de dólares al año. Insolente y retador, entre los tatuajes que adornan su cuerpo destaca la leyenda «No temas a nadie». Una declaración de intenciones del jugador que, aseguran, se atrevió a driblar a Jordan y espetarle en su cara «toma ya, viejo hijo de puta». Antes de comenzar la campaña 2000-01, fue multado por «conducta ofensiva». A la NBA no le gustaron las letras contra la policía y homofobas de un disco de Jewel, el grupo de rap en el que Iverson ejerce de vocalista. Un año antes, un par de amigos «de siempre» eran detenidos por posesión de drogas cuando conducían un Mercedes del jugador. Un turbio pasado alimentado con alguna detención por posesión de marihuana y de armas de fuego y por las diferencias con la NBA. La entrega por parte de David Stern del galardón como mejor jugador del All Stars del 2001 parecía todo un símbolo del armisticio. Pero la guerra continúa.