Edú adelantó a los vigueses y el Athletic remontó en dos córners.
03 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.El Celta cayó por 2-1 en San Mamés ante el Athletic y encajó su primera derrota como visitante de este campaña. La cuarta victoria consecutiva lejos de Vigo se diluyó en un mal segundo tiempo celeste. Lotina sorprendió de entrada con una formación que tenía mucho que ver con la de Mestalla ante el Valencia, pero con protagonistas aún más defensivos. En esa ocasión los celestes se llevaron los tres puntos creando una ocasión y media. Con un bagaje ofensivo tan pobre era difícil que la ruleta cayese otra vez en su número. En esta ocasión el rival no era de tanta calidad. Si a eso se une la tensión que vive La Catedral por un Athletic que paga sus pecados de soberbia, es fácilmente entendible que el margen de error no era tan grande. Las lecturas del oficio versaban sobre llevar la posesión, controlar y aguardar que la escasa cera de la vela local se apagase. Un centro largo de Berizzo cayó sobre la frontal del área. Edú cabeceó con dos marcadores encima y logró el gol. El portero Lafuente no entendía como habían roto su cántaro desde tan lejos y con tanta permisibilidad. Para su tranquilidad este Celta es mucho más conservador y se mantiene en paz mientras ve su portería a cero. En el descanso Heynckes decidió dar entrada a Urzaiz. Las recursos de los «leones» debían adquirir algo de garra para salvarse de un descenso a los infiernos. Los vigueses volvieron a caer en los mismos pasos de esta campaña como visitante. Adiós control, hola sufrimiento. Los fieles vascos se enfervorizan y piden la resurrección de los suyos. Dos balones que pasean por el muro de las lamentaciones de Cavallero y el ambiente que rezuma un aire anglosajón. Balones en largo y ¡todos a una!, era la consigna. Los bilbaínos apelan al empuje y en un revolcón meten su gol. Un saque de esquina, que pudo haber sido antes falta sobre Berizzo, se convierte en la desdicha viguesa. Etxeberría encuentra un balón que venía rebotado de la rodilla de Méndez. Cavallero encaja su primer tanto de esta Liga como visitante. El Celta nunca debía haber perdido este partido y lo hizo. En el último minuto otro córner. Urzaiz cabecea a gol. Se acabó la flor. Apostar al racaneo tiene estas consecuencias. Sin riesgo, el premio pierde valor si se logra y normalmente ni se alcanza.