El equipo santiagués despertó tras el descanso y rompió su maleficio con el gol
10 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.En plena crisis económica, los jugadores acabaron con la crisis deportiva. Lo hicieron convenciendo y con goles, anotando tres tantos en una segunda parte pletórica de los pupilos de Luis Ángel Duque, que se olvidaron durante hora y media de los graves problemas financieron del club y se dedicaron a hacer lo que realmente saben: jugar al fútbol. Durante noventa minutos, los futbolistas volvieron a darle una nueva lección a su presidente y reclamaron con goles las tres nóminas que Caneda les adeuda. Con buen fútbol, con claras ocasiones, a veces con brillantez y por momentos con mucho coraje, los elegidos por Duque para la ocasión sonrojaron una vez más a un presidente que se esconde en el palco y que esta vez nada tendrá que decir de unos jugadores que lo dieron todo sobre el rectángulo de juego, en donde casi ridiculizaron a un adversario que arribaba a la capital gallega como gallito . Muchos minutos de espera Sin embargo, el recital ofensivo tardó muchos minutos en llegar, tras una tediosa primera parte de santiagueses y pacenses. La alegría y el buen juego se apoderaron de San Lázaro justo después de que Aguado inaugurase un marcador que incluso pudo haber sido al final más abultado. En el primer acto, y tras repetir el Compostela con el 4-4-2 de las anteriores jornadas, apenas hubo triangulaciones y oportunidades. El Badajoz, muy serio en sus funciones defensivas y rápido en sus salidas al contragolpe, jugó con sus líneas muy juntas e imposibilitó cualquiera acción combinativa de los jugadores locales. A Fabiano le costó conectar con los puntas y sólo Aguado y Álvaro por las bandas inquietaron a la zaga visitante. Ambos contendientes desarrollaron un fútbol que no levantó pasiones, aunque sí actuaron con seriedad y, tal vez, con excesiva sobriedad. Con demasiadas interrupciones y sin talento en ataque, Compos y Badajoz se limitaron a ofrecer contadas intervenciones en las proximidades de una y otra área. Así, Tito (casi sin trabajo durante todo el encuentro) se empleó a fondo en un lanzamiento de Leandro. Quien sí tuvo que esmerarse fue el cancerbero del cuadro extremeño, que se lució en remates de Adriano y Maikel. Baines también le robó la cartera a un desafortunado Sequeiros, que cuando encara la portería y tiene que finalizar se arruga ante el balón. La segunda parte fue otra historia. Fabiano se entonó y empezó a mover con criterio y acierto. Álvaro comenzó a conectar con los puntas y sus centros no fueron tan imprecisos como en la primera parte. Además, Pinillos y Fran Caínzos superaron el miedo y rebasaron con decisión la línea que divide el campo. Llegaron con fuerza y permitieron dosificar el esfuerzo de Aguado y Álvaro. Un cambio radical El Compos, entonces, se mostró como un buen bloque y sus acciones permitieron destacar el juego colectivo, lo que empezó a herir mortalmente a un Badajoz incapaz de frenar las brutales acometidas de los compostelanistas. La escuadra de Duque buscó con mayor decisión el portal contrario y poco a poco encerró a los pacenses en la cueva. Después de mucho insistir, Aguado acabó con la resistencia del Badajoz. Remató una asistencia de Álvaro. Desde ese instante, el Compos pasó por encima de un conjunto que se vio totalmente desbordado. Ya casi fue un monólogo. Maikel, que nunca falla en su cita con el gol, no quiso perderse la fiesta. Contribuyó al éxito y empujó un balón que también envió Álvaro. En plena borrachera, Lima (y se acabó la polémica de los penaltis) transformó una pena máxima que le hicieron al lateral Pinillos, en una de sus intensas galopadas por el carril del siete . Ya en la recta final, dos de los futbolistas de refresco (David Cabarcos y Arquero) pudieron engordar un resultado que le permitirá vivir, al menos deportivamente, una semana tranquila al vestuario. Ahora, los compostelanistas sólo esperan que Caneda mueva ficha y cumpla como ellos cumplieron. Sería lo más justo. También lo más honrado. Y lo más serio.