Arancha ya es una leyenda

José María Guimaraens REDACCIÓN

DEPORTES

ANDREU DALMAU

Se retira porque su juego no responde a las exigencias de la nueva generación -La tenista dijo adios, emocionada, en una multitudinaria rueda de prensa

12 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Próxima a cumplir los 31 años (el 18 del mes de diciembre), Arancha Sánchez Vicario, la mejor deportista española de todos los tiempos, se va después de diecisiete temporadas cargadas de éxitos. Este 2002, sin embargo, no ha sido propicio para ella. Sufrió demasiados tropiezos, el último de los cuales se produjo recientemente en Maspalomas (Gran Canaria) durante la Copa Federación. La eslovaca Jannete Husarova ganaba a la barcelonesa por 6-0 y 2-0 cuando desde la tribuna sonó la voz de un capitán de corbeta retirado, Ramón Aranda Carranza: «Si no estás para jugar, deja a las canarias». Por si ese toque de atención no fuera suficiente, acto seguido se escuchó a otro espectador: «No estás ni para jugar a la canasta». Aunque Arancha, en su despedida de ayer, negó que ese incidente de Maspalomas hubiese precipitado su decisión de colgar la raqueta en competiciones oficiales, está claro que pudo haber sido la gota de agua que rebasa el borde de una serie de resultados nada favorables. La menor de la saga Vicario, lamentablemente, ha venido arrastrándose durante esta campaña. Se recuerda, como referencia a su desgaste, aquel tropiezo (6-0 y 6-1) ante la canaria Marta Marrero en la primera ronda de Roland Garros, en el mismo escenario donde Arancha había alcanzado la gloria con su triple triunfo en 1989, 1994 y 1998. En realidad se va, aunque no lo dice, porque su juego ya no responde a las exigencias de la nueva generación. Sin embargo, su carrera llena de orgullo al deporte español. Desde que en 1985, con 14 años, abrazó el profesionalismo, su travesía ha sido una sucesión de brillantes conquistas. Con 17 años y seis meses se convirtió en 1989 en la más joven campeona de París tras superar en la final a la mismísima Steffi Graf por 7-6 (6), 3-6 y 7-5). A partir de ese momento surgió su positivo despegue. Hasta once finales de Grand Slam se acumulan en su palmarés. No sólo triunfó tres años en París, sino que también se adjudicó el US Open de 1994. Wimbledon le proporcionó la oportunidad de alcanzar la final en 1995 y 1996, aunque en ambos partidos se cruzó en su camino una irresistible Graf. En el Open de Australia también probó suerte, sin éxito, en las finales de los años 1994 y 1995. Para enriquecimiento de su envidiable palmarés, ahí están las cinco veces que contribuyó a ganar la Copa Federación, en cuyo torneo disputó diez finales. En la esfera olímpica también ofrece razones para el orgullo. Representó a España en los Juegos de Seúl-88, Barcelona-92, Atlanta-96 y Sídney-2000. En esas cuatro aventuras logró capturar hasta cuatro medallas, dos de plata y otras tantas de bronce. Tiene extraordinario mérito el botín conseguido por Arancha a lo largo de su carrera, considerando que no ha dispuesto de golpes resolutivos, salvo en una época donde su revés castigaba con fuerza a sus rivales. A la barcelonesa le ayudaba una condición física excepcional y esa garra de deportista inasequible al desaliento. Hizo sumamente popular el «¡Vamos, vamos!», ahora también imitado por el australiano Lleyton Hewitt. Quizá más de uno haya olvidado que Arancha Sánchez fue la número 1 del mundo el 6 de febrero de 1995. Su escalada se registró precisamente mientras encaraba el Masters en el Madison Square Garden de Nueva York. Con su empuje, con esa extraordinaria dedicación a la raqueta, ayudó al desarrollo de esta actividad entre las jovencitas. Más de una, como Hantuchova, reconoció haberse mirado en el espejo de Arancha. El adiós tuvo lugar en presencia de sus padres y hermanos. «Mi familia ha sido siempre un gran apoyo», enfatizó. Ahora quiere disfrutar de la vida. Tranquilamente. Al lado de Antonio Hernández, el hombre que sustituyó en su corazón al periodista Johan Vehils con el que se casó en el año 2000 para separarse al cabo de pocos meses. A esta auténtica luchadora de las pistas hay que reconocerle su capacidad de trabajo para atender, durante muchas temporadas, hasta tres frentes: individuales, dobles y mixtos. Precisamente la prueba por parejas ha sido la que le ha proporcionado mayor número de triunfos, hasta un total de 67. Esta temporada, sin victorias en simples, ganó el doble en Doha, Amelia Island, Helsinki, Tokio y New Haven. Al menos, algo bueno a recordar. A la pequeña Vicario le faltó en tiempo y hora decisión y valentía para retirarse por la puerta grande al estilo de Steffi Graf. Ahora, a la vista de sus resultados y después de meditar detenidamente sobre su futuro, optó por marcharse.