El holandés comerá el turrón

DEPORTES

PUNTO DE MIRA

16 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

CONFIESO que sentí conmiseración por el presidente del Barcelona en aquella patética estampa, terminado el partido contra el Sevilla, con un Joan Gaspart aguantando sin moverse, durante tres minutos, la impresionante protesta con gritos y pañolada de una multitud que se manifestaba en una forma que no recuerdo haber visto en un campo de fútbol. Daba pena ver a aquel Gaspart, hundido y tan diferente del hombre que estamos acostumbrados a ver por la tele, o a escuchar por la radio, cada vez que habla para defender con vehemencia a su Barcelona del alma, al que supone víctima de injusticias que, a su juicio, se alientan desde Madrid. Gaspart ni se va, ni cesa a Van Gaal. Esperará a ver lo que ocurre en Mallorca; después, hay un largo descanso que ayudará para la permanencia del «capataz», que volvería jugárselo todo en el próximo partido del Camp Nou, nada menos que contra el Valencia. Por ahora, parece seguro que el holandés comerá el turrón en las Ramblas. El problema será subir la cuesta de enero.