El triunfo en la Liga de Campeones y la incorporación de Ronaldo salvó un aniversario con menos festejos de los prometidos y un par de sonoros tropiezos deportivos
18 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.La fiesta de anoche en el Bernabéu sirvió para cerrar los fastos del aniversario más celebrado de la historia. El Real Madrid festejó un año exagerado. Los resultados deportivos se han apoyado en la Copa de Europa del mágico gol de Zidane; los económicos aún se tambalean tras la polémica venta de los terrenos de la Ciudad Deportiva. Aunque Florentino Pérez se empeñe, el centenario, un proyecto de cuento de hadas, se ha parecido más al de la lechera. El Madrid conquistó un triplete un tanto devaluado -la Copa de Europa, la Supercopa europea y la reciente Copa Intercontinental-, apoyado en el mayor elenco de estrellas que se ha podido juntar en un mismo equipo durante las últimas décadas. Títulos internacionales que ocultan la decepción del equipo blanco en las competiciones domésticas. «Este trofeo -se refería Pérez a la Intercontinental- acrecienta la universalidad del Madrid». El dirigente conduce a su club hacia un nuevo tiempo en el que la mercadotecnia goza cada vez de mayor importancia. Descartado en la Liga debido a una peligrosa mezcla entre irregularidad y relajación, el cuadro merengue fracasó con estrépito en la Copa del Rey. Se plantó en la final, ante el Dépor, tras presentar esta edición como una fiesta triunfal que concluiría en su propio estadio. El torneo del k. o., minusvalorado desde siempre por todos, se convertía ahora en la cumbre de la campaña. Pero el Deportivo pasó de convidado de piedra a vencedor. El conjunto de las estrellas (aún no había llegado el galáctico Ronaldo) caía ante su propio tinglado. Pero Florentino Pérez, que reconoce que el Madrid nunca lo ha ganado todo en una misma temporada, valora positivamente el 2002: «No se nos ha dado tan mal, y hemos animado todas las competiciones». No se referiría el mandatario al baloncesto, modalidad en la que su club ejerce en los últimos años de comparsa. Su último título data del 2000, cuando el equipo entrenado por Scariolo conquistó la Liga. El mal momento del básquet quizá lleve a sus directivos a olvidar la puesta en marcha de las secciones de balonmano, fútbol sala o voleibol. Otro asunto es el del programa de actos del centenario; muchas promesas se quedaron en nada. Incluso estaba previsto que el satélite Hispasat proyectara sobre la luna un gigantesco escudo del Madrid, visible desde la Tierra. Una rocambolesca iniciativa olvidada, como el duelo entre Sergio García y Tiger Woods, o el macroconcierto de Julio Iglesias, Ricky Martin y Gloria Stefan, y el denominado tren del centenario, que recorrería las estaciones españolas. Así las cosas, las palabras de Movilla también tienen adeptos: «Ya era hora de que se acabara el centenario». Por cierto, ahora empieza el de su club, el Atlético de Madrid.