El Deportivo, con un par de ausencias de última hora, recibe en Riazor a un Athletic de Bilbao en apuros y dispuesto a blindar su sistema defensivo
18 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Resuelto el trámite de los octavos de final de la Copa de la Rey, el Deportivo cambia por enésima vez de registro para encarar la penúltima etapa de la primera vuelta de la Liga, una jornada que podría devolverle lo que se dejó en el camino en la pasada o, en el peor de los casos, ver peligrar su actual posición. El conjunto coruñés recibe (cinco de la tarde, por los canales de pago por visión) a un Athletic que parece haber perdido algunas de las señas de identidad de su pasado más glorioso y que llega con la inquietante sombra de disponer de sólo tres puntos de ventaja sobre los puestos de descenso. Un encuentro propicio para la reivindicación de ambos tras los tropiezos de la última jornada. Sendas derrotas, aunque de distinto signo. El cuadro coruñés perdió en el Calderón una buena oportunidad para acercarse al liderato, mientras que el gran despliegue del Athletic ante el Villarreal mereció mejor suerte que la de darse de bruces con el infortunio. El mejor aval visitante, su triunfo la temporada pasada en Riazor; el peor, la endeblez defensiva de un equipo que ha encajado 32 goles, sólo dos menos que el colista Recreativo. Una buena noticia para los artilleros deportivistas. En cualquier caso, por trayectoria, un choque desigual: el Dépor lucha por asentarse en las plazas de Champions ; el Athletic, por evitar los apuros. Todo un síntoma de los nuevos tiempos. un histórico con complejos en el terreno del nuevo rico. En los prolegómenos, Molina oficializará su reincorporación al club. Una buena noticia antes de una cita a la que le faltarán algunos actores de primera línea. A las conocidas ausencias de Valerón, todavía renqueante, y Mauro Silva, por sanción, se le unieron a última hora las de Scaloni y Naybet, ambos por problemas físicos. Bastantes más que las de un rival que se quedó sin Urzaiz, su referencia ofensiva -nueve goles en la Liga- y que deja a un recuperado Joseba Etxeberria y a Ezquerro como únicas referencias ofensivas. Heynckes parece decidido a colocar tres defensas centrales, todo un blindaje para oponer a Makaay y Tristán, el previsible dúo ofensivo local. Al menos eso es lo que indican las últimas maniobras de Heynckes, un técnico al que San Mamés parece perderle poco a poco la estima con la que fue recibido la campaña pasada. El entrenador alemán privará a la grada de Riazor de la presencia de Julen Guerrero, uno de los últimos iconos del cuadro vasco y habitual bestia negra del Deportivo, al que le ha marcado cinco goles, incluido uno de los dos que le dieron al Athletic el triunfo la pasada campaña, el único desde 1964.