Lorenzo no puede esperar

M. Ferreiro REDACCIÓN

DEPORTES

El piloto de 16 años, de padre gallego, marcó el tercer mejor tiempo en los entrenamientos de 125 cc en el Gran Premio de Francia

23 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Ni Alzamora, ni Pedrosa. Con 16 recién cumplidos, Jorge Lorenzo es un peligro inminente en Le Mans. Con la osadía que le da su juventud y la templanza de su experiencia (corre desde los tres años), firmó el tercer mejor tiempo en los primeros entrenamientos en 125 cc del Gran Premio de Francia, cuarta prueba de la temporada. No acaba ahí el atrevimiento. En los libres de la sesión matinal había logrado la pole position (lástima) no oficial. Por fin su Derbi sí fue una bala roja. Y el niño es mallorquín, pero tiene conexión gallega. Participó en su primera carrera con una moto fabricada por un gallego de Porto do Son. Chicho, su padre. Sólo el italiano Andrea Dovizioso (Honda) y el japonés Youichi Ui (Aprilia) aceleraron más que el español. Lorenzo reconoció que su objetivo en la prueba francesa es «conseguir un puesto en las dos primeras filas». Explicó que se sintió a gusto «desde el primer minuto del entrenamiento», aunque reconoció que «por la tarde la Derbi no fue tan bien como por la mañana». Para él, «la moto corre un poco más que en Jerez, pero no como para pasar del vigésimo al tercer puesto». Cuando en el 2002 se anunció que Lorenzo debutaría en el Mundial tan pronto como cumpliera 15 años para batir el récord de Stefano Bianco, Youichi Ui lo animó a trabajar duro y a tener paciencia, y explicó que la edad no iba a ser ningún problema. «Yo tengo 29 años, pero en mi cabeza tengo 14», bromeó el nipón. Un gran palmarés A oídos de Ui también había llegado el palmarés del precoz piloto. A los 11 años había ganado la Copa Aprilia de 50 cc; a los 12, la Copa Aprilia de 125 cc; a los 13, revelación del campeonato de España; y a los 14, vencedor del Gran Premio de Portugal del Europeo 2001. A los 15 años y un día, Mundial, Jerez, toda la parafernalia. Ni siquiera lo impidió un accidente que había sufrido en Montmeló dos meses antes de su estreno en la élite. La carrera de Lorenzo siempre ha desbordado los límites de su edad. La Real Federación Española de Motociclismo le concedió un permiso especial para debutar en el Campeonato de España de Velocidad con 12 años. El chico se lo había ganado a fuerza de gastar rueda, primero en carreras piratas, después fogueándose día a día en un circuito de su padre y en un aparcamiento de unos grandes almacenes. Después llegaría la llamada de Derbi, el traslado a Barcelona y los entrenamientos con Emilio Alzamora. Quién se lo iba a decir a Alzamora, que ganó el Mundial hace unos años, que algún día marcaría un tiempo a años luz de aquel muchacho delgaducho que aterrizó en tierras catalanas para compartir con él el plan de preparación. Ahora el ex campeón dice que ver a Jorge delante de él le motiva muchísimo, porque significa que el equipo Derbi dispone cada vez de mejor material. Ahora Lorenzo aparece en la foto finish de la élite. Y su padre, que fue mecánico y corredor de motocross y de velocidad, ha publicado un libro, Iniciación al motociclismo deportivo. La preparación de un campeón . ¿Título profético? El asfalto lo dirá.