Beckham ya ejerce de madridista

a.p. | madrid

DEPORTES

Sin la tradicional puntualidad británica, David Beckham inició su andadura oficial como jugador del Real Madrid.

03 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

A las 12.10 horas se abrió el telón del escenario dispuesto en el pabellón Saporta y apareció la última estrella de la galaxia madridista. Con traje azul clarito, camisa blanca abierta y zapatos negros con final en punta, el nuevo ídolo blanco subió al escenario ideado para mayor gloria de su imagen y de la del Real Madrid. Allí le esperaba la junta directiva, con su presidente, Florentino Pérez, a la cabeza. Ante casi 500 periodistas de doce países, el dirigente blanco dio la bienvenida al astro inglés y justificó su fichaje: «Aunque Beckhan es el hombre símbolo de nuestro tiempo, lo cierto es que el Real Madrid le ha fichado porque es un gran futbolista, un mágnifico profesional y un excelente compañero, reconocido por los que le han tratado». El presidente madridista continuó sus elogios y presagios: «Con él somos mejor equipo dentro y fuera del campo. Esto es un reto para él, pero tiene carácter, fortaleza y talento para afrontrarlo con garantías». Y concluyó: «Viene del teatro de los sueños y llega al equipo de sus sueños. Bienvenido a la Liga de las estrellas». Con el número 23 Seguidamente, el presidente de honor del club, Alfredo Di Stéfano, le entregó la nueva camiseta blanca con el 23 (el de Michael Jordan) a la espalda, momento en el que cientos de flashes iluminaron el pabellón. El centrocampista, apoyado por los aplausos del centenar de privilegiados invitados, emitió sus primeras palabras protocolarias como madridista: «Siempre me ha gustado el fútbol; por supuesto quiero a mi familia y tengo una vida maravillosa, pero el fútbol es todo para mí y siempre quise ser del Real Madrid, por lo que es un sueño hecho realidad». Y su escueta elocuencia la culminó con un educado «gracias» y un efusivo «¡Hala Madrid!». Luego salió al césped de uno de los campos de la Ciudad Deportiva para posar con la nueva indumentaria madridista, hacer malabarismos con el balón y recibir las primeras loas de casi un millar de aficionados.