Los días pasan, las vacaciones están próximas a su fin, pero la plantilla deportivista sigue siendo la gran familia con stocks de jugadores, la misma que Irureta quiere evitar el primer día en Vilalba. Con la estancia de Lendoiro en Madrid, el Deportivo ha cerrado su nuevo contrato televisivo. Pero aún no se conoce ninguna incorporación porque aún no se sabe cuáles son las necesidades del equipo. El «antes de entrar dejen salir» que todos los años anuncia el presidente del Deportivo por estas fechas, todavía no ha comenzado. Salvo novedades repentinas, dentro de una semana se citarán en Riazor los mismos que terminaron la temporada, excepto Donato. ¿Estará Makaay en la foto de presentación? Según el Bayern de Múnich, la complicada puja por hacerse con los servicios del pichichi de la Liga ya no admite más juegos dilatorios por parte del Deportivo. Como tarde, aseguran fuentes del club bávaro, la respuesta de Lendoiro deberá estar sobre la mesa de la directiva teutona el próximo martes. «Esto no es ningún zoco, ni estamos dispuestos a tanto regateo. Se nos acaba la paciencia. No entendemos que se necesite tanto tiempo para tomar una decisión. Simplemente que nos digan: sí o no», aseguraba ayer el manager del Bayern, Uli Hoeness, dejando traslucir el visible enfado del club muniqués por la «inflexibilidad» demostrada por el Deportivo a la hora de negociar. La última oferta ronda entre los 15 y los 18 millones de euros, según algunas fuentes cercanas a las negociaciones citadas por el periódico germano Bild. Lendoiro, según la prensa germana, había pedido al vicepresidente del Bayern, Karl-Heinz Rummenigge, 25 millones de euros por el jugador, durante una entrevista «secreta» que mantuvieron ambos el pasado miércoles en Madrid. Los directivos bávaros, más acostumbrados a la negociación prolija y meticulosa que a la improvisación, no acaban de entender la estrategia del Deportivo. «Reitero, por enésima vez, que el Bayern no va a mejorar su última oferta. Estamos donde estábamos y punto», aseguraba Hoeness con tono de enfado por la demora.