España se ahoga en sus propios mundiales. Salvo alguna que otra excepción en forma de natación sincronizada femenina, Barcelona escuchará muy pocas veces el himno nacional durante los próximos días. La selección masculina de waterpolo es una de las firmes esperanzas en la ardua tarea de evitar el ridículo. Jesús Rollán y compañía comenzaron de forma excelente goleando a Brasil por diez a tres, pero sólo fue un primer paso. Nina Jivanevskaia y David Ortega (ambos en 50 y 100 metros espalda) son dos balas en la recámara para el asalto al podio en las pruebas de piscina, aunque la nadadora defraudó hace dos años en Fukuoka. Sin embargo, la máxima expectación tiene nombre propio: David Meca Medina (Sabadell, 1974). El ultrafondista saltará este mediodía al puerto de Barcelona para recorrer los diez kilómetros en aguas abiertas que le separan de la medalla de oro. Aunque Meca renunció a participar en la prueba de cinco kilómetros celebrada el pasado domingo para reservarse para la de hoy y la de veinticinco mil metros (su especialidad), el triunfo no está asegurado. Rivales El doble campeón de la Copa del Mundo, subcampeón mundial en 25 kilómetros en Perth '98 y cuatro veces medallista en el Campeonato del Mundo de aguas abiertas de Hawai 2000, tendrá en los rusos Diattchine (tercero hace tres días en la prueba de cinco kilómetros) y Bezruchenko (que ganó hace tres años en Fukuoka el Mundial en esta distancia), y los italianos Ercoli y Pampana a sus rivales. La presión del favorito será otro de sus enemigos. Él mismo se confesó que se siente «como un novato, un poquito acojonado». También participa otro español, Jordi Jou, pero hace tres días fue vigésimo séptimo en cinco kilómetros. Un detalle para tener en cuenta, porque el resto de los nadadores de la selección de aguas abiertas se han quejado de un trato discriminatorio en favor del de Sabadell. Yurema Requena y Xenia López (sexta y décima, respectivamente, en la prueba de cinco kilómetros) pusieron el grito en el cielo. Claro que, ninguno de los participantes logra los resultados y, sobre todo, nadie mueve tanta publicidad como David Meca. Desde el truculento proceso de sanción por dopaje que sufrió en 1999, sus continuos retos de largas distancias en aguas abiertas atrayeron el interés de los inversores hasta tal punto que su cuerpo parecerá mañana el de un hombre anuncio. Pero esto a David le trae sin cuidado. No en vano estudió en durante ocho años arte dramático, su otra vocación, que le ha dado tan fuerte como la natación. De hecho, Meca tiene asumido que la explotación de su imagen le proporciona el grueso de sus ingresos. Por eso, en su vida se dedica a combinar deporte y espectáculo. Es el mejor nadador español de larga distancia de todos los tiempos, pero su vida dio un giro brutal cuando la Federación Internacional de Natación (FINA) le suspendió por cuatro años por dopaje tras una prueba de la Copa del Mundo disputada en Brasil en 1999. El proceso incluyó una revocación del castigo durante un mes, tiempo que aprovechó Meca para ganar otra prueba oficial. Una vez confirmada la sanción, el catalán llegó a recurrir culpando a la carne de cerdo de su exceso de nandrolona. Más de un año después, la suspensión se quedó en un castigo de once meses. Desde entonces, Meca se dedicó a revindicar su inocencia a base de retos natatorios. Como cuando reprodujo la fuga de la cárcel de Alcatraz, nadando hasta San Francisco con grilletes en los pies incluidos. O como cuando recorrió los 110 kilómetros que separan Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria, para lo que empleó veintitrés horas. Pero el hijo pequeño del novillero José Meca El Aldeano siempre quiso ser actor y emular a su ídolo Robert de Niro. Por eso, estudió interpretación en Barcelona mientras ganaba campeonatos de España. En 1993 ganó una medalla en el Open USA y obtuvo una beca en la University of Southern California, donde continuó estudiando arte dramático. Rodó multitud de anuncios, participó bajo las órdenes de Spielberg en la serie Las aventuras del joven Indiana Jones y rechazó un papel en Los vigilantes de la playa y salir desnudo en un cortometraje. Sí aceptó, sin embargo, presentar el programa veraniego Gran Splash en Televisión Española y protagonizar la película Sitges Nagasaki , de Ignasi Ferré, además de una decena de obras de teatro. Entre sus proyectos futuros está el de encarnar al personaje del futbolista Pep Guardiola en una suerte de biografía del ex jugador del Barcelona. Pero la hiperactividad de David Meca no termina ahí y también ha participado como modelo en desfiles organizados por diseñadores como Toni Miró, además de practicar bailes de salón y cuidar de su voz con rango de tenor.