La sincronizada es una mina

La Voz

DEPORTES

Poco después del mediodía de ayer Gemma Mengual se zambulló en la piscina Picornell y se metió en la piel de la pérfida Salomé. Sonó la música de la ópera y la sonrisa nerviosa de la española se tornó en gesto desafiante, en la confianza que exige la modalidad de solo.

17 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Mengual se sumergió en su personaje, pero su objetivo no era la cabeza de San Juan Bautista. Era la medalla. Tras tres minutos de danza en el agua, la votación de los jueces le sirvió el bronce en bandeja. España ya suma tres medallas y Mengual ha participado en dos de ellas. La natación se ha convertido en la mina de los anfitriones de Barcelona 2003. De momento, la nadadora catalana no ha desaprovechado su gran oportunidad. Tras apuntarse la medalla de plata formando parte del equipo de combo, Gemma sabía que por fin había llegado su hora. Sus declaraciones la víspera auguraban un nuevo éxito. Quizás pensaba más en darle un zarpazo a la plata que en conseguir el bronce. Razón no le faltó. La nadadora del Kallipolis estuvo muy cerquita. Tanto que la rusa Anastasia Ermakova aún debe estar respirando aliviada por la cercanía de la española. El oro estaba demasiado lejos. La francesa Virginie Dedieu, a la que le dieron cinco dieces en impresión artística, aún está un paso por delante. Mengual bordó su ejercicio hasta el nivel de quedarse únicamente a 33 centésimas de la plata. La catalana partía esta vez con la ventaja de conocer el resultado de sus rivales. A pesar de estar empatada con la japonesa Miya Tachibana, Gemma decidió mirar hacia delante. Su interpretación de Salomé fue colosal, a la altura de las mejores, y superó con claridad a Tachibana, que finalmente fue cuarta. Mengual respiraba con celeridad tras observar junto a su entrenadora Anna Tarrés las puntuaciones. El bronce era suyo. La catalana repetía el color del mismo metal que alcanzó en el último Europeo, pero esta vez en todo un Mundial. Su rostro era pura alegría. Porque era consciente de haber conseguido algo histórico en un país donde la natación sincronizada es un deporte minoritario que cuenta únicamente con 500 federadas por las 12.000, por ejemplo, de Francia. Gemma, gracias a su agenda de infarto en estos Mundiales, tendrá hoy una nueva oportunidad de aumentar su cosecha de metales. Junto a Paola Tirados participará en la final de dúo. Una disciplina en la que casi con toda seguridad conseguirá una nueva medalla, ya que la pareja española parte con la tercera mejor marca de las finalistas. Y mañana le espera la final por equipos. De momento, Barcelona 2003 ya tiene una heroína local.