? Mauro Silva volvió a marcar. Lo hizo diez años después. El hispano brasileño del Dépor logró su segundo tanto con la elástica blanquiazul en sus once años como deportivista. La primera vez fue en la campaña 93/94 en Valencia y ayer repitió en Sada, en el segundo partido amistoso de la pretemporada. El tanto de Mauro tuvo más mérito, si cabe, porque fue el único del primer tiempo y eso que los arietes del Dépor lo intentaron. Luque y Tristán se afanaron por marcar pero fue imposible. La incesante lluvia restó espectacularidad al encuentro e impidió el lucimiento de los deportivistas en el día del octavo congreso de las peñas deportivistas. La mejor oportunidad, tras el gol de Mauro, la tuvo Amavisca en el minuto 29, Sergio progresó por banda derecha, centró y Tristán peinó, pero Amavisca no acertó en el remate. Mucho más no pudo hacer el cántabro en las condiciones en las que se encontraba el campo, que incluso hizo dudar de la celebración del partido. En la segunda parte apareció Valerón. La magia. Y es que el canario se movió como pez en el agua, y nunca mejor dicho, pues al final el campo parecía más una piscina. En el primer toque desbordó a tres rivales con su habitual clase y sirvió en bandeja el segundo a Changui, que repetiría más tarde. En medio del recital canario, se coló Juan Andrés para hacer el tanto del honor local, merced a un bote inesperado y un resbalón de Yáñez. Tras este intermedio, Valerón cogió la batuta de nuevo para brillar tanto o más que cualquier estrella de la particular galaxia de Florentino Pérez. No le llegó con participar en todos los goles, incluso osó a marcar. Primero un golazo de sombrero con la cabeza y luego cerró la cuenta con un toque sutil. Florentino Pérez debería haber estado en Sada para tomar nota de que en el Dépor también hay una estrella.