Mickelson y un anónimo dan primero en el PGA

Agencias LA VOZ | REDACCIÓN

DEPORTES

AMY SANCETTA

Si el Campeonato de la PGA (Canal +, 00.22) llegaba más abierto que nunca, su primera jornada en el Oak Hill Contry Club de Rochester lo hace aún más imprevisible. Como en los tres grandes disputados este año, parece que llegó la hora de que gane otro debutante. Entre todos ellos, el más ilustre es el zurdo Phil Mickelson, el eterno segundón, «el mejor jugador que jamás gana un torneo del Grand Slam », y al que quizás ahora le haya llegado su hora. Al cierre de esta edición, compartía liderato con un desconocido como el australiano Rod Pampling, ambos con 66 golpes (-4). Claro que no es nuevo que Mickelson, de 33 años, empiece fuerte. Su problema son los domingos, cuando la presión le atenaza, ofusca sus ideas y rompe el fenomenal juego corto que le acerca casi siempre a los títulos del Grand Slam . Si se le conoce como El Segundón es por algo. En las cinco últimos temporadas, ocupó ese puesto en el US Open del 99 y del 2002, y en el Campeonato de la PGA del 2001, y el tercero en los Masters de este año, del 2002 y dle 2001. Éste debería de ser el torneo donde espantase sus fantasmas, porque doce de sus trece últimos ganadores lograban allí su primer grande. Ayer, al único diestro que juega con la izquierda porque aprendió siguiendo los movimientos de su padre como si estuviese ante un espejo, le tembló el pulso también al final, con un putt que le impidió ser líder en solitario para firmar una tarjeta con seis birdies y dos bogeys . Si Mickelson, que cogió los palos por primera vez cuando tenía 18 meses, generó desde joven enormes expectativas, Pampling es el típico jugador anónimo que ayer disfrutó de su cuota de fama. Claro que tal como va la temporada cualquiera se atreve a apostar en su contra. El mejor resultado del jugador australiano este año fue un cuarto puesto en el B. C. Open. Pero ayer presentó una tarjeta impecable con birdies en los hoyos 1, 8, 13 y 14. El joven Aaron Baddeley, de 22 años, era tercero, con -3, cuando le faltaban por disputar cinco hoyos, y el canadiense Mike Weir, cuarto, con -2.