Phillips se lleva el oro de Lamela

La Voz

DEPORTES

JEFF HAYNES

El asturiano decepciona en longitud a pesar de lograr la medalla de bronce.

29 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Muecas de decepción de Yago Lamela tras perder la gran oportunidad de su carrera. El asturiano no cumplió con las expectativas en la final de salto de longitud de París y se llevó una insípida medalla de bronce cuando el mundo entero lo señalaba como el principal candidato al oro. Lamela saltó 8,22 y se quedó muy lejos del registro que auguraba (entre 8,60 y 8,70) y de sus propias marcas (8,53 este año y 8,56 como techo personal). Hizo también algo menos que los dos primeros, que fueron el estadounidense Dwight Phillips (8,32) y el jamaicano James Beckford (8,28). La medalla de Lamela es la tercera que logra España en estos campeonatos de París, después de la plata lograda por Paquillo Fernández en 20 km marcha y el bronce de Eliseo Martín en 3.000 metros obstáculos. Yago era el elegido para la gloria, pero se quedó en un éxito menor, auténtica morralla para el saltador más poderoso del momento. El asturiano fue el que peor compitió de los laureados. No hay más que mirar las tablas de la temporada para darse cuenta de que estuvo muy por debajo de sus posibilidades y se quedó a 31 centímetros de su mejor marca de la temporada. La final no se encendió hasta la tercera ronda, cuando Phillips saltó 8,22. Pese a que los favoritos estaban muy por debajo de las marcas de mundiales precedentes, estaba claro que las medallas iban a estar por encima de 8,20. Yago cruzó el umbral en la quinta ronda; 8,22. Su segundo mejor intento lo colocaba como líder provisional. Parecía que daba un golpe de autoridad en la arena, pero ni mucho menos. Beckford contestó con 8,28 y Phillips replicó a ambos con su salto ganador, de 8,32. La última opción Quedaba una última oportunidad. Una vez más, los mejores saltadores iban a ponerse a prueba en el esfuerzo postrero. El de Avilés atacó la tabla con decisión: 16 zancadas convincentes para recorrer 38,5 metros, un zapatazo ajustado con su zapatilla de la talla 45, un ángulo de 23 grados y, en menos de un segundo, aterrizaje sobre el foso. El salto era bastante bueno, pero los jueces acabaron con sus esperanzas con un banderazo rojo. Nulo por tres milímetros. Bronce y nueva decepción para el asturiano.