Entrevista a Moncho López
01 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.El técnico gallego encara el Campeonato de Europa, su primer gran reto, con ambición, sin temor al fracaso y con el objetivo de lograr una plaza para Atenas 2004. Joven y suficientemente preparado. A sus 34 años recién cumplidos, Moncho López (Ferrol, 1969) afronta a partir del próximo jueves, once meses después de hacerse cargo de la selección española de baloncesto, su primer gran reto: el Europeo de Suecia, con la vista puesta en una de las cinco plazas que conducen a los Juegos de Atenas 2004. El primer examen para un técnico que confía en que España sea la locomotara que recupere la ilusión por el baloncesto. «Me siento un privilegiado», afirma antes de confesar abiertamente que el oro también es posible -Once meses al frente de la selección. Interinidad superada. -No me molesta haber sido interino, pero lo fui hasta que en febrero me ratificaron en el cargo hasta el 2004, después de Atenas. -Se le nota satisfecho, casi eufórico. -Estoy muy feliz. Ha sido un año de mucho trabajo, he estado volcado en cuerpo y alma. El cargo conlleva charlas, clases, ver muchos partidos, entrenar..., pero ha sido apasionante y enriquecedor. He disfrutado muchísimo. -Vamos que ya se ha desprendido de la sombra de Imbroda. -No me molesta; yo le estoy tan agradecido como a todas las personas que me han ayudado, pero con Imbroda no estuve demasiado tiempo. Realmente, mi único manto protector es Ricardo Hevia. -Parece que por su juventud el entorno le obliga a pasar un examen cada día. -No acabo de quitarme el cartel de recién llegado, y lo acepto, pero intento que el entorno no me afecte. Lo que no puedo cambiar es que tengo 34 años, como en su día haber debutado en un banquillo de la ACB con 28. -A partir del viernes, la prueba decisiva. ¿Suficiente con un mes de preparación? -Me hubiera gustado una o dos semanas más, pero un mes se lleva bien, no cansa y los jugadores, emocionalmente, no lo acusan. -España nunca se ha subido a lo más alto del podio, pero usted no ha ocultado que en Suecia se puede conseguir, ¿lo mantiene? -Sí, el oro también es posible. -Demasiada presión... -La aceptamos, pero el aficionado también debe de saber que hay mucha igualdad. La diferencia del primero al séptimo reside en un tiro libre o un balón perdido. Nuestro primer objetivo es entrar entre los cinco primeros y conseguir la clasificación para Atenas. -Dicen que tiene en sus manos a la mejor selección española de la historia. -Me cuesta valorarlo. Soy respetuoso con el pasado y seria injusto comparar. No hemos ganado nada, pero sí que es un grupo que ilusiona. -¿Añora el trabajo diario en un club? -Mi futuro pasa por ahí, pero ahora mismo ni tengo tiempo ni puedo ni planteármelo. -Supongo que tiene sus favoritos para el Europeo. -Serbia; Francia, por ser el equipo más atlético y el que mejor preparación ha hecho; y Grecia, porque juega sin la presión de buscar una plaza para Atenas.