Seis chicas se preparan con Manolo Planas para llegar a competir en el primer Campeonato de España de boxeo femenino, que se celebrará en mayo del 2004
11 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Ellas se reúnen cada tarde. Se ponen sus guantes, charlan, saltan a la cuerda... Pero nada más lejos de una reunión de damas que quedan para tomar el té. Hace poco han comenzado a pegarse. Es lógico. Son seis boxeadoras que entrenan en A Coruña con Manolo y Chano Planas con un objetivo: el primer Campeonato de España femenino de boxeo, que se celebrará en mayo. «Los motes de guerra todavía se los tienen que ganar», dice Chano. Pero Manolo asegura que prometen. «Asimilan muy bien la técnica. Son muy disciplinadas y prestan más atención que los chicos. El único problema es que son demasiado valientes, siempre quieren atacar y descuidan la defensa», asegura. Ellas lo tienen claro. Es al entorno al que a veces le cuesta asimilar la imagen de una mujer en el ring. «A mí esto me gustó desde siempre, pero nunca me dejaron... hasta que lo pude pagar», explica Lorena Rodríguez, de 22 años. Su compañera Lara Nieto, de 19 años, dice que su familia se lo toma con naturalidad. «Pero mi madre me dice: ?Si te rompen la nariz, te la pagas tú?». Comenzó haciendo kárate y se cambió «por aburrimiento» y porque la animaron en el gimnasio. «En mi casa lo van llevando... hasta que les llegue con un ojo hinchado», indica Yolanda Antelo. Una vocación A casi todas las integrantes del grupo les picó el gusanillo del cuadrilátero de pequeñas. Ahora sus edades oscilan entre los 17 y los 22 años y su vocación sigue intacta. Lorena trabaja en una fábrica y el resto (Lara, Tania Santiuste, Vanessa López, Zoraima Díaz y Yolanda) estudia. Es fácil para ellas acoplar el boxeo a su vida cotidiana. «Mi novio también practica este deporte», dice orgullosa Lara. Pero Lorena aclara, por experiencia propia, que «no es bueno hacer guantes con el novio». Sí quieren pelearse con aquellos que no quieren que la mujer boxee. «Aún queda algún dinosaurio que no acepta a la mujer en este mundo», explica Manolo Planas. «¿Por qué no pueden competir aquí y sí pueden hacerlo en kárate o judo? ¿Por qué en Galicia no hay chicas federadas? Llevan su protector en el pecho, la coquilla no es obligatoria, tienen sus guantes con cámara de aire, su casco, su bocado...», explica. De momento, lo único que les cuesta encontrar son pantalones de boxeo diseñados para mujeres y rivales a las que enfrentarse para preparar el Nacional con garantías. Por ahora tienen que foguearse entre ellas en el trabajo diario. Para ello, siguen el mismo ritual que los hombres. Se cambian, se vendan las manos y comienzan el calentamiento. Chano Planas intenta picarlas. «Normalmente aquí tienen que barrer, planchar y fregar antes de hacer kick-boxing», bromea. La respuesta no tarda en saltar al aire: «Y para entrenar nos ponemos el burka». Pero al poco tiempo ya están botando sobre la lona con ese ritmillo con el que late el boxeo, con saltos y movimientos técnicos que las alejan de las etiquetas y los complejos. «Nos meten mucha caña», dicen. Y comienza el intercambio de golpes, con ganas y muy poca piedad. Los rostros ya no son las amables caras del entrenamiento. «¡Vaya puñetazo que se ha llevado esa!», comenta un improvisado espectador masculino. Planas comprueba los daños. «No suele haber muchas lesiones en los entrenamientos. Y en los combates están muy protegidas», asegura. A sus pupilas no parecen atemorizarles los puños en absoluto. Lorena, la más corpulenta de todas, no duda. «Cuando me entreno con chicos alguno me pega, me dice, perdona. Pero yo le respondo: ?no me tienes que pedir perdón, si me como el puñetazo es culpa mía. Hay que acostumbrarse a los golpes?», dice hipnotizada por el ritmillo del boxeo.