Safin impone su poderío ante Hewitt en la final de Melbourne

José María Guimaraens REDACCIÓN

DEPORTES

Reaccionó con fuerza tras un primer set decepcionante.

30 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Contrasta la decepción sufrida por los aficionados australianos con la inmensa alegría del colectivo ruso que presenció la final masculina del Open de Australia 2005 en la Rod Laver Arena, de Melbourne Park. En ese país se las prometían muy felices con la posibilidad de que Hewitt siguiera los pasos dados en 1976 por Mark Edmonson cuando derrotó en la final a John Newcombe. Desde entonces ningún jugador 'aussie' había vuelto a coronarse campeón. Esta vez, tampoco. El éxito, absolutamente merecido, fue para Marat Safin, vencedor de Lleyton Hewitt (que este lunes aparecerá como 2 del mundo) por 1-6, 6-3, 6-4 y 6-4 en dos horas y cuarenta y tres minutos. Safin se coronó rey al tercer intento, tras haber dejado escapar sus dos oportunidades anteriores en 2002 ante Tomas Johansson y el año pasado frente a Roger Federer. Marat Safin se convierte en el segundo ruso que triunfa en Melbourne Park. En 1999 el campeón fue Yevgeny Kafelnikov, después de derrotar al sueco Thomas Enqvist. Por su victoria sobre Lleyton Hewitt en el partido decisivo, Safin ha recibido un premio de 1.206.620 dólares australianos. Al de Adelaida le han correspondido, como subcampeón, 603.310 dólares. Masaje a Hewitt Hewitt encontró en Safin la horma de su zapatilla. El ruso aventajó a su rival en poderío y, especialmente, en efectividad con el servicio. Logró hasta dieciocho puntos directos. Después de un arranque fulgurante por parte de Hewitt, el partido tomó otros derroteros bajo el control de su adversario. Safin exhibió firmeza desde el fondo de la pista y acierto en los cambios de ritmo. Fue la suya una exhibición de alto nivel en toda regla. Hewitt acusó más el cansancio y tuvo que recibir masaje en las piernas tras el tercer set. La clave de lo acontecido en la Rod Laver Arena fue el despiste de Hewitt en el tercer set. Llegó a tener ventaja de 3-0 y 4-1 y desaprovechó esas importantes diferencias. Safin, en cambio, no dejó pasar por alto su ocasión. Hewitt cometió en el noveno juego una doble falta y perdió el servicio. Después, en el décimo, Marat ya no perdonó. Además, en el arranque del cuarto período el moscovita logró la ruptura de saque y eso fue decisivo.