El Zaragoza reservó a jugadores pensando en la final de la Copa
09 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.El Real Zaragoza perdió una gran oportunidad de llevarse los tres puntos del Sánchez Pizjuán y afrontar la final de la Copa del Rey del próximo miércoles con la moral reforzada, pero se encontró a un Sevilla que nunca perdió la fe y salvó un punto en la prolongación del encuentro. El conjunto maño, que mostró un buen saber estar sobre el terreno, tuvo que enfrentarse a un rival que notó algo de cansancio psíquico por lo saturado de su temporada, pero no el físico, ya que nunca quiso dar por perdido un encuentro que se le complicó mucho en los inicios de la segunda parte. Juande Ramos dispuso sobre el terreno a una formación inicial de las que se puede considerar de gala, ya que dejó muy claro en las previas que el Sevilla, pese a afrontar en las próximas semanas la posibilidad de disputar por primera vez en su historia la final de la Copa de la UEFA, no renuncia al torneo doméstico, una competición en la que lucha por meterse en puestos de la Liga de Campeones. Víctor Muñoz, por su parte, sí que pensó en la final copera y reservó a algunos indiscutibles como el brasileño Ewerthon o el argentino Gabi Milito, a quien sustituyó en el once el gallego Capi. Los sevillistas, espoleados por su público y con la moral alta, apretaron fuerte de inicio, pero los zaragocistas campearon el temporal con orden y, conforme avanzó el encuentro, cercaron la portería de Palop gracias a la buena labor ejercida por Movilla en el centro del campo y la movilidad de Sergio García y Diego Milito entre los defensores locales. Tras la reanudación y antes de cumplirse el primer minuto de juego, Sergio García lanzó una tremenda volea desde lejos que se coló por la escuadra. El Sevilla, que había perdido por lesión al delantero Kanouté, dio entrada a Kepa Blanco y al italiano Maresca. Los visitantes, con más espacios, pudieron sentenciar, pero la ventaja visitante se mantuvo hasta el tramo final del choque. Con el partido muy abierto, pues igual podía llegar el empate del Sevilla como el segundo del Zaragoza, la suerte cayó del lado andaluz con un gol de Maresca cuando expiraba el choque.