El Barça se proclama campeón y aleja al Celta de la «Champions»

Víctor López VIGO

DEPORTES

XOÁN CARLOS GIL

Un gol de Eto'o le dio a los blaugrana un triunfo innecesario

03 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Eto'o no tuvo piedad. Su equipo era campeón de Liga al descanso pero el camerunés en su pelea por ser el máximo goleador de la Liga buscó una victoria que el Barcelona no necesitaba. De paso guardó la limpieza de la competición y casi aparta al Celta de su lucha por la Liga de Campeones y le complica la presencia en la Copa de la UEFA. No hubo faroles. Ningún equipo se guardó en el inicio para ver qué noticias llegaban del Valencia en Mallorca. El simultáneo, que en Balaídos funcionó porque aún no está prohibido, apuntaba al triunfo mallorquín como fórmula para detener el empuje blaugrana. Sin embargo, la salida al campo culé indicaba que querían algo más que cantar el alirón en Vigo. Su problema es que se encontró con un equipo que defensivamente tiene un nivel muy alto. Vázquez apostó por la velocidad en las bandas al perder a Silva. Sacrificó a Jorge y dio las alas a Núñez y De Ridder. Era una forma de sujetar a sus laterales, ambos de vocación ofensiva, e impedir que se fueran alegremente al ataque. La baja de Placente le obligaba a tomar medidas en ese sentido. Jonathan asumía su primera experiencia defensiva a lo grande, marcando las acciones de Ronaldinho, mientras Ángel demostraba sus cualidades de comodín pegado a la izquierda. El Celta además le dio el balón al líder, todo el mundo lo hace, y esperó que con un buen control atrás le bastase para esperar su oportunidad. Le había salido bien en Riazor, en el Calderón pero contra el Barça, como dijo Oubiña, hace falta algo más. A pesar de las intenciones, la primera parte no pasaría a la historia si no fuese porque el Barcelona se fue al vestuario con el título de campeón. El banquillo se lo trasladó a los que estaban en el campo y los blaugranas ya eran merecedores hasta del pasillo para saltar al campo en la segunda parte. Cualquier cosa con tal de que los culés empezasen a pensar en París y en la celebración que les esperaba en las Ramblas. El público vigués premió a los catalanes con una gran ovación y varios célticos felicitaron antes de empezar el segundo período a sus rivales. La incógnita que se planteaba era cómo responderían los campeones. Al Celta parecía haberle afectado la noticia del contrario. Eso y que los argumentos de ataque eran muy poco sólidos. La ausencia de Silva se estaba notando mucho en los metros finales. Había un jugador al que le iba algo más que el título en juego: Eto'o. Al camerunés no le bastaba con esa celebración. También debió enterarse en el descanso de que Villa no había marcado y le fue bien para sus nervios. El delantero salió dispuesto a certificar su nombre en el Pichichi. A la primera que pudo aprovechó un desajuste de la zaga celeste para marcar. Ahora era el equipo local el que se iba a poner nervioso. Osasuna ganó y la Champions se esfumaba. La estadística de que el Celta nunca remonta también jugaba en contra. Por si esto fuese poco, Eto'o estaba empeñado en dar más y eso que Rijkaard ya había sentado a Ronaldinho y aprovechó para apurar el rodaje de Xavi de cara al Mundial. El Barça pudo poner la puntilla con Iniesta lo que hubiese incluso servido para quitarle el Zamora a Pinto. Las jugadas siempre salían de Eto'o que hasta el final no dio por bueno el resultado. La única solución celeste que salió desde el banquillo fue la entrada de Jorge Larena con Gustavo López. A ellos se unió después Perera. No sirvieron de mucho y eso que el extremeño, en estado de gracia, estrelló un balón contra el larguero con Víctor Valdés batido. Con el meta también se encontró Canobbio en el último minuto. Ese punto hubiese tenido mucha importancia para el Celta que aún necesita dos para asegurarse matemáticamente su entrada en Europa. El público, que casi llenó Balaídos, no se entregó hasta que el árbitro dijo que no quedaba más.