O NOS ENCONTRAMOS con unas semifinales inolvidables, o el Mundial de Alemania pasará a la historia como uno de los que peor fútbol exhibió. Sólo durante la primera fase se vieron atisbos de buen juego, pero con la llegada de las eliminatorias, el miedo empequeñeció el fútbol. Alemania, obligada por la historia y por su condición de anfitriona, ha sido la que más ha arriesgado y la que más ha ofrecido hasta la fecha. Los fracasos más sonoros han sido los de Brasil e Inglaterra, más por el fútbol que ambas selecciones han mostrado que por su eliminación en cuartos de final. Eriksson pasa por ser uno de esos entrenadores cinco estrellas que siempre suena en las quinielas de los mejores clubes de Europa. La realidad es que ha dispuesto de uno de los mejores equipos que ha tenido Inglaterra y no ha sido capaz de extraer de él ni un soplo de fútbol reconocible. No hablemos de belleza, sino simplemente de un estilo serio. ¿Y Brasil? Mauro Silva tenía razón, cuanto más crecida llega a un Mundial, más grande es el batacazo que se da.