El equipo vigués venció con comodidad al Racing en un partido gris
11 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.El Celta jugará el 3 de enero de 2007 la final de la Copa Xunta de Galicia en su estadio tras ganar ayer con comodidad en semifinales al Racing. El 3-0 final no refleja la pobreza de un partido del que sólo se salvó algo del primer periodo. Por el ambiente de las gradas, se podría pensar que más que un partido oficial se trataba de un entrenamiento con público que se trasladó de A Madroa a Balaídos. Quizás por eso, ambos equipos decidieron dedicarse a jugar alegremente y olvidarse de las tensiones del campeonato de Liga. El equipo local era superior y lo demostró, sobre todo por la incapacidad de pegada del rival. El primer disparo celeste fue una falta que Gustavo López colocó en la escuadra de Adrián. Un golazo que hubiese merecido más espectadores. La defensa viguesa dio varias concesiones pero las oportunidades para el cuadro departamental que acabaron una y otra vez sin éxito. Decamps hasta en tres ocasiones con todo a favor no fue capaz de marcar. En alguna más erró Keita. El Celta cada vez que hilvanaba una llegada la convertía en gol. Al filo del descanso, un centro de Gustavo López lo tocó de cabeza Guayre, que reaparecía, y Perera marcó. Con el 2-0 y el partido practicamente sentenciado, en la segunda parte era el momento para dar descanso a algunos jugadores y pensar ya en la Liga. Fernando Vázquez, que presenció la primera parte en el palco, reservó pronto a Gustavo López y Placente, que serán titulares ante el Valencia el próximo domingo. Por otro lado optó por darle minutos al canario Guayre para que vaya cogiendo rodaje para las próximas citas oficiales. Llevaba dos meses sin jugar. También probó al doble pivote de canteranos con Jonathan Vila y Roberto Lago, más parecido al que los racinguistas se puedan encontrar en el derbi de Segunda B frente al filial celeste. La mala fortuna hizo que el equipo de Manolo García no pudiese terminar el partido con diez jugadores por la lesión de Pablo Rey. El técnico prefirió no arriesgar temiendo por el estado de su futbolista. Con el paso de los minutos el juego de los racinguistas y celestes fue decayendo. Casi hacia el final, el conocido como «bota de oro», Perera, puso la puntilla e hizo el segundo tanto de su cuenta particular en este partido. En esos compases finales pudo haber algún tanto más de los locales que hubiese supuesto demasiado castigo para los ferrolanos. El Celta ahora puede abandonar este torneo que le ha servido de preparación para la Liga y con el que abrirá el 2007. Los departamentales se ven eximidos de esta competición que quizás le hubiese aportado más alegrías si el partido de ayer hubiese sido en su campo.