El Celta se estrena en Copa con una versión inédita de su once

La Voz

DEPORTES

RICARDO ORDÓÑEZ

El técnico podría realizar ocho cambios con respecto a Bilbao

23 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Los jornaleros de la gloria, las caras B, los proscritos, cualquiera de las formas de denominar a esos que no cuentan se juntarán hoy para dar el primer concierto del Celta en esta edición de la Copa del Rey. Nunca antes lo habían tenido tan claro. El tener que jugar 48 horas después de la cita de San Mamés le ha abierto las puertas de Mendizorroza a todos los que normalmente no concursan en la Liga y casi ni en la UEFA. Por si esto fuese poco, el domingo espera el Sevilla. De modo que motivos más que suficientes para creer en que esta vez sí, Vázquez apostará por las rotaciones. A pesar de todo, se puede hablar de un equipo tan novedoso como competitivo. A Pablo García le va a permitir adquirir el rodaje que necesita para hacerse con un lugar entre los elegidos; a Esteban disfrutar de un mes intenso en el que le quedan por delante cuatro partidos (su mejor serie desde que llegó a Vigo; y a Perera una ocasión más de engrandecer su leyenda como «bota de oro». El técnico celeste, que empezará el partido en el palco, puede deparar algunas sorpresas pero serán mínimas. Sabe que la Copa es una buena competición por si algo falla, y ahora que todo marcha con viento a favor es posible que sigan cayendo buenos resultados. Octubre está siendo dulce. Los célticos no han perdido en cuatro partidos y han sumado tres por victorias. En el Alavés, otro tanto de lo mismo aunque con matices. Para los vitorianos la Copa es un estímulo para verse ante plantillas de la categoría perdida. Su empeño está en volver a Primera, pero de paso darse alguna alegría en el camino. En la historia copera entre estos dos equipos siempre han ganado los vascos. En cuatro enfrentamientos en distintas rondas de la competición, el triunfo siempre cayó del bando blanquiazul. Ese precedente nada halagüeño es el que debe superar el Celta. Por último, cabe hablar de reencuentros. Toni Moral, el caso que casi deja al equipo vigués sin ascenso, está ahora en el Alavés, mientras que Nené, a cambio de casi cinco millones de euros logró mantenerse en la élite. El primero está brillando más en Vitoria de lo que ha sido capaz de dar el segundo en Vigo. Al catalán se le supone en su tope, pero al brasileño le queda un mundo para llegar a su techo. Quizás en su vuelta a «casa», recupere las notas de su mejor sonido.