El equipo local desperdició las mejores ocasiones de gol
26 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Un gol de Raúl González, en una de las pocas ocasiones que el Real Madrid fue capaz de crear en Mestalla, dio al conjunto madrileño un premio excesivo en un partido en el que el Valencia demostró que atraviesa horas bajas y en el que le faltó capacidad de reacción tras el gol encajado. La primera mitad mostró un Valencia convencido en sus posibilidades, pero incapaz de crear verdadero peligro, pero en la segunda, tras el gol, un par de fallos clamorosos de Angulo resumen las oportunidades del equipo valenciano. Durante el primer tiempo, el Real Madrid tuvo más posesión de balón que el Valencia, pero la pelota se atascaba en sus defensas, que la hacían circular sin profundidad alguna. Por ello, la única ocasión clara para el conjunto de Capello fue una arrancada de Van Nistelrooy. El Valencia se mostró más compacto en el centro del campo, con Baraja como director su juego y Silva como futbolista más destacado, y, con menos balón en su poder, llegó con más frecuencia a las inmediaciones de Casillas. La salida de Villa, todavía no recuperado de su lesión, y la entrada de Vicente en la banda, permitieron que Silva pasara al centro y creara peligro. Escaso peligro Sin embargo, el Valencia no fue capaz de crear ocasiones de verdadero peligro. La igualada sin goles con la que se llegó al descanso demostró que ninguno de los dos equipos había sido claramente superior a su rival, aunque la propuesta de los locales había sido un poco más atrevida. La segunda mitad, con Mejía en el lugar de Cannavaro en el eje de la defensa madridista, dio comienzo con el 0-1. Miguel perdió un balón, Roberto Carlos penetró como extremo y Raúl batió a Cañizares. Era la segunda aproximación clara del Real Madrid a la portería del Valencia. El «7» blanco volvía a batir a Santiago Cañizares en partido oficial. A partir de entonces, el equipo local llegó con más peligro al área rival, pero se mostró impreciso y le faltó acierto ante un Real Madrid que no se cerró a ultranza, sabedor de que marcar un segundo gol podría ser absolutamente definitivo. Sustituciones El juego perdió intensidad y pasó a ser intermitente. La salida de Robinho, sustituido por De la Red, fue una declaración de intenciones. La de Tavano en lugar de Pallardó, también. Sin embargo, el Valencia había perdido frescura y el partido entró en el cuarto de hora final de la forma más ventajosa posible para el Madrid. A medida que el partido se aproximaba al final, el Valencia empezó a desquiciarse, se quedó sin ideas y el Real Madrid tuvo un final de encuentro, sino placentero, sí con muchos menos agobios de los que se podían haber previsto tras el 0-1. Sólo una oportunidad del valencianista Angulo, sobre la hora, pudo haber dado un empate que habría reflejado mejor la igualdad en un partido bastante discreto por parte de ambos equipos.