El técnico lucense defiende la labor del polémico dueño del club: «En Inglaterra él sería Ferguson y yo Queiroz»
12 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.El Alavés, a la deriva, se agarra al entrenador lucense Fabri González para enderezar el rumbo. No lo tendrá fácil. A su mala racha deportiva (marcha decimoséptimo clasificado con tres puntos de ventaja sobre el descenso y a siete del ascenso) se une el rechazo de prensa y afición por la gestión del polémico Dmitry Piterman. El propietario del club no se conforma con su despacho, sino que ya se ha sentado en el banquillo y hasta se jacta de hacer las alineaciones. -Los jugadores me han acogido bien y ambas partes estamos contentas. -¿Y Piterman? -Del presidente no quiero hablar, todos lo conocen y tampoco es tanto en ese sentido como dicen, es un tío listo e inteligente y no todo es tan negativo como la prensa lo ha querido magnificar. -¿Cuál será su misión? -Ya sabemos que este equipo tiene unos condicionantes y una filosofía diferente. Pero yo soy un profesional y me considero un especialista de la táctica y se me ha llamado para trabajar en este aspecto. -¿Qué diría a quienes dicen: ''Va al Alavés a poner el carné''? -Hay muchos que piensan que te buscan por eso, no porque eres un buen especialista en táctica y un jefe siempre quiere a los mejores... Y Piterman no me pareció tonto en ningún momento, sino que buscó a un profesional y te lleva porque sabe que eres un grandísimo profesional en este aspecto. -¿No le condicionará el rechazo de afición y prensa? -Soy conocedor de la filosofía y empleado de esta empresa. Se me está dejando trabajar a la perfección. Lógicamente el ambiente no es bueno. Como en el partido contra el Barcelona, que la gente chilló mucho, y eso no es bueno, pero en mi trabajo no influye. Yo tengo que aislarme de este tema. Está claro que no es la mejor situación, pero estoy convencido de que todo se arregla con resultados y si se gana y el equipo tira para arriba en la clasificación, confío en revertir esta situación. -¿No mejoraría su situación si Piterman se fuera? -No quiero opinar de eso porque yo soy empleado de Piterman y no pudo pedir que se vaya. Es mi presidente, mi jefe y yo estoy aquí debido a esa confianza y a que estoy seguro de que las cosas van a salir bien. -¿Contra viento y marea? -Lo que puedo decir es que conmigo Piterman se porta muy bien dentro de la filosofía de este club. El Chelsea también tiene una política de equipo muy marcada por su presidente y sus colaboradores, el Barça tiene otra filosofía y el Osasuna, otra. Dentro de esta filosofía me estoy encontrando de cine y se me está respetando en todo. -¿Cómo es esa filosofía? -Sería similar a la de muchos clubes ingleses, pero que aquí no estamos tan acostumbrados. Yo he entrenado varios años en Portugal y los presidentes siempre iban al banquillo, en el Oporto era normal ver a Pinto da Costa al lado de Mourinho. Conmigo en el Ovarense el presidente siempre estaba en el banquillo y en el Campomaiorense pasaba lo mismo. -¿Encuentra alguna comparación? -En Inglaterra Piterman sería Ferguson y yo Queiroz, pero siempre trabajamos como un equipo. Es un presidente atípico, a veces desaparecerá durante un par de semanas, otras lo verás en el campo, otras en el palco, otras se pone el chándal y entrena con los jugadores, y no pasa nada. -Pero a Ferguson y Queiroz los avalan unos conocimientos y una experiencia. -Esta situación no me pilla de sorpresa, ni atenta contra mi ego, ni me usurpa protagonismo ni nada. El entrenador debe ocuparse de trabajar semanalmente en el campo aspectos como el ataque combinativo, la defensa al hombre, la defensa mixta... Tanto protagonismo del entrenador como el que hay en España no es bueno. Parece que tiene que ser el rey del mambo y los entrenadores en la mayoría de los casos no hacemos los equipos. ¿Es justo que me fiche un equipo y que yo lleve a un ayudante, a un preparador físico, a un médico,...? Si las cosas salen mal y te tienen que echar, y al final el presidente se queda solo. -¿No le hace falta nada? -Con el trabajo de todos podemos luchar por el ascenso. Es un equipo a nivel individual de una cierta valía y calidad. A uno le gustaría tener seis o siete semanas para hacer una pretemporada, pero eso no es posible y a mí es lo que me esta jodiendo. Empecé el martes y tengo Copa el miércoles y el sábado (por hoy) viene aquí el Lorca, y el martes otra vez el Barcelona y luego vamos a Ponferrada, y no puedo hacer nada. He llegado en dos semanas con muchísimos partidos y no puedo meter muchos conceptos en la cabeza de mis jugadores. -¿No se lo pensó antes de fichar? -Venir aquí es un paso adelante, que debido a cómo está montado este circo va a ser positivo si sale bien y si sale mal está claro que para la opinión pública quedaré salpicado, pero creo que siempre estará ahí detrás de mí un bagaje y creo que el Alavés es una gran oportunidad para mí.