Un ganador contra los elementos

M. Ferreiro REDACCIÓN

DEPORTES

21 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

Muy a su pesar, Óscar Pereiro ha vuelto a ser el protagonista del pelotón internacional. La espera para que sea proclamado por fin campeón del Tour se está convirtiendo en una carrera de obstáculos. Pereiro, que había mostrado un tratamiento exquisito hacia Floyd Landis y que asumía con paciencia y diplomacia todo el proceso de recursos y vericuetos legales, no está siendo correspondido en absoluto. Pat McQuaid, presidente de la Unión Ciclista Internacional, aseguró que «es escandaloso el hecho de que Le Monde haya publicado que Pereiro ha dado positivo» y consideró la situación «completamente ridícula». El rotativo francés empleó a la ligera la palabra positivo, ocho letras que constituyen una bomba de relojería para la imagen de cualquier ciclista. La Agencia Francesa de Lucha contra el Dopaje (AFLD) había especificado que se estaban estudiando los controles de doce corredores que contaban con autorización médica para consumir medicamentos. De hecho, con anterioridad había mencionado que el 60% de los ciclistas que habían sido sometidos a test antidopaje contaban con algún tipo de prescripción. Pero la AFLD ha tenido una curiosa deferencia al situar a Pereiro en el ojo del huracán. ¿Casualidad? La costumbre indica que, con toda probabilidad, no hubiera sucedido lo mismo con Cyril Dessel o Christophe Moreau, los mejores franceses en el último Tour. Antes fueron Delgado, Indurain y Lance Armstrong los cuestionados. El estadounidense incluso se planteó no volver a pisar el país que le sirvió como escenario para erigirse en un mito. Francia se empeña en desacreditar a los campeones foráneos. La AFLD se rebela contra los criterios de la UCI, a la que se le multiplican los frentes. Y, en todas las guerras abiertas en el ciclismo mundial, el grueso de las víctimas y agraviados sale del pelotón.