
Sergio Ramos y Van Nistelrooy encarrilaron un triunfo cómodo
29 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.El Real Madrid alimentó ayer su ilusión de lograr un título liguero que ha llegado a tener muy lejano en alguna fase de la temporada, con una autoritaria goleada al Athletic en San Mamés, campo en el que se impuso por 1-4 gracias sobre todo a una descomunal pegada. El equipo blanco solventó un partido en el que se vio durante muchas fases dominado acertando en la meta de Daniel Aranzubia en tres de los cuatro acercamientos con peligro que tuvo sobre la portería rival en la primera hora de encuentro. Primero, acertó Sergio Ramos al rematar una falta que le puso en la cabeza Beckham; y después, dos veces Van Nistelrooy estando donde debe un delantero centro debe estar. Guti apareció al final para enfriar los ánimos de una Catedral que se había calentado lo suyo con el 1-3 de Llorente. Con esta victoria, el Madrid aguanta el ritmo que le habían impuesto con sus triunfos el Barcelona y el Sevilla, de los que mantiene dos y un punto respectivamente de ventaja a seis jornadas del final. El Athletic, por su parte, aunque dio una imagen en el juego mejor de la que indicó el resultado final, perdió una gran ocasión para poner tierra de por medio respecto a un descenso que sigue teniendo a dos puntos, ya que perdieron la mayoría de sus rivales. Al conjunto rojiblanco, tanto como la tremenda efectividad del Madrid, le derrotó su falta de acierto, especialmente de Iraola, que no fue capaz de superar a Casillas en dos ocasiones muy claras para batirle. Tampoco tuvieron su noche ni Aduriz ni Javi Martínez, los dos jugadores más adelantados en el esquema rojiblanco. De inicio, Mané sorprendió con un once sin Prieto, Yeste ni Ismael Urzaiz, con Javi González de lateral izquierdo, Iraola de medio centro en lugar de en la banda y Javi Martínez de media punta. Enfrente, Fabio Capello se mostró cauteloso, con Diarra y Emerson en el doble pivote, con lo que Gago se quedó en el banquillo. Comenzó el juego como suele hacerlo en uno de los tres clásicos de la liga, con el Athletic jugando directo y tratando de imponerse físicamente al Real Madrid. El equipo blanco respondía bien, sobre todo Sergio Ramos ante Aduriz, aunque esperaba replegado. Fue el propio Ramos quien acertó con el primer tanto en el minuto 14 al rematar un centro medido de Beckham. Demasiada losa para un Athletic en horas bajas. Van Nistelrooy en el 34 y en el comienzo de la segunda mitad acabó con la ilusiones de un conjunto rojiblanco que no rindió en ningúm momento. Así, los locales se acercaron más veces al área rival, pero los visitantes dieron en la diana en su primera ocasión. Después de que el excesivamente revolucionado Aduriz alimentara las ilusiones del hoy escaso público local, el Madrid aprovechó una falta de Beckham para abrir el marcador. El inglés encontró al sorprendentemente solo Sergio Ramos para que el sevillano fusilase a Aranzubia con un remate ya en el área pequeña. Se repuso el Athletic de ese tanto, continuó a la carga y, fundamentalmente cuando buscaba a Cannavaro, encontró varias oportunidades para empatar. La impericia en el remate evitó a Iraola, Etxeberria, Javi Martínez y Aduriz lograr la igualada. De cinco opciones que tuvo en esa fase de partido, la mejor de ellas fue una de Iraola, que remató desviado en buena posición. Una peinada de Beckham que a punto estuvo de sorprender a Aranzubia avisó del segundo tanto madridista. Lo marcó Van Nistelrooy en el segundo palo tras una buena jugada de Cicinho hasta la línea de fondo, que le dejó al holandés el tanto casi hecho. Si acusó esa vez el golpe el Athletic, que apenas si tuvo una oportunidad más, un tiro alto de Javi Martínez, hasta el descanso. Poco después de la segunda salida de los jugadores del túnel de vestuarios, en el minuto 49, llegó la tercera estocada del Madrid. Van Nistelrooy recogió un rechace tras remate de Robinho y batió de nuevo a un estático Aranzubia. Mané no esperó más y llevó a cabo los cambios que ya tenía pensados y que su equipo necesitaba como agua de mayo, la entrada al campo de Urzaiz y Yeste. Mejoró el conjunto vasco, pero siguió romo. Iraola volvió a fallar lo que hubiese sido el 1-3, que no llegó hasta que entró Llorente y encontró un centro de Yeste en el segundo palo. Le duró tres minutos la alegría al Athletic, que volcado en busca de un milagro, recibió una contra de Guti que acabó por matarle. El centrocampista blanco superó sin problemas a Aranzubia en el mano a mano. A los últimos remates de Llorente y Aduriz respondió como acostumbra en Bilbao Casillas. - Ficha técnica: