Los objetivos de ambos equipos pasan por la exigencia de ganar
04 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.La enconada rivalidad entre Deportivo y Valencia, exponencial desde el famoso penalti de Djukic en 1994, vivirá esta noche un episodio más. Los dos equipos coinciden en Riazor en un momento de la temporada en que sólo el triunfo les permite aferrarse a sus objetivos. El de los blanquiazules, la Copa de la UEFA, con el séptimo puesto como meta. El de los valencianos, el título de Liga, con la entrada directa en la Champions como mal menor. Ni siquiera el empate les valdría aunque fallasen también sus adversarios, pues quedarían sólo cinco jornadas para finalizar el torneo y apenas habría margen de reacción. Los dos necesitan imperiosamente la victoria. Esa séptima plaza, a seis puntos de distancia, pasa, según Caparrós, por un pleno de triunfos en casa (Valencia, Sevilla y Recreativo) y por arañar algo fuera. Y si la vía directa falla, siempre está la opción de la Intertoto, también válida. En el Deportivo destaca la baja de Estoyanoff, que no podrá jugar por una cláusula en el contrato de cesión firmado con los levantinos. Su plaza la ocupará Pablo Álvarez. Sorprende además la ausencia de Cristian y Verdú en la convocatoria por segundo partido consecutivo. Ni Baraja ni Albelda El Valencia parece menos Valencia sin Baraja ni Albelda, que no pisarán esta noche el verde de Riazor, pero esas bajas no restarán ni un ápice de rivalidad a un duelo de máxima tensión. En A Coruña escuece todavía el golazo de Villa a Molina desde el centro del campo, conseguido la temporada pasada para dar el triunfo a los visitantes por la mínima. Y el hombre de los 75 millones de euros amenaza de nuevo la seguridad blanquiazul. Pero el centro de atención será sin duda el deportivista Javier Arizmendi, que ha tenido una semana complicada y comprometida, con la callada por respuesta a su posible marcha al Valencia la próxima temporada.