Vinokourov perdió un minuto y veinte segundos con los favoritos por una caída y Kloden, que también se fue al suelo, es duda debido a sus lesiones
12 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Alexander Vinokourov se quedó solo a diez kilómetros de Autun. Y no disfrutaba de la soledad del fugado. Sufría la del descolgado. Sangraba por un muslo, por una rodilla, por un brazo. Entraba a un minuto y veinte segundos del pelotón de Pereiro, Valverde y el resto de favoritos. Era el símbolo del maltrecho Astana. El equipo más poderoso del presente Tour vivía ayer un auténtico vía crucis por las carreteras francesas. Vinokourov se caía a 25 kilómetros de la línea de meta. Unos 75 antes de la conclusión se iba al suelo Andreas Kloden, lugarteniente del kazajo. El alemán podría sufrir una fractura de coxis y su continuidad es duda. El Astana se desangra. Vinokourov fue ayudado por seis de sus corredores, todos menos Kloden y Andrey Kashechkin, para intentar enlazar con el pelotón. Uno tras uno, los hombres del Astana fueron quedando atrás, vencidos por el esfuerzo. Después llegó la colaboración del belga Tom Boonen. Pero llegó el momento en el que el líder tuvo que asumir la caza del pelotón. Al final, cedió un minuto y veinte segundos. «Puede ser mucho o puede ser nada», decía Alejandro Valverde después de bajarse de la bicicleta. Los rivales de Vino lamentaban la caída del que habían marcado como gran favorito de la carrera. Y relativizaban el tiempo perdido del kazajo. Aunque todos saben que un minuto y veinte segundos pueden valer un billete a lo más alto de los Campos Elíseos. Pereiro se quedó el año pasado a 57 segundos de Floyd Landis. «Esto vuelve a demostrar que en el arranque del Tour el enemigo es la carrera y no los ciclistas rivales. Todos los corredores están indefensos ante estas circunstancias. Esperemos que Vinokourov se recupere», explicaba Eusebio Unzué, director deportivo del Caisse d?Epargne Pereiro ya había expresado u deseo de que llegara la montaña para que acabara la lotería de caídas. «La etapa ha castigado mucho y todo el mundo iba al final justito. En cuanto a Vinokourov, una caída no se lo deseo a nadie, a ver si se recupera y el Tour puede tener a todos al 100%», señalaba el gallego. Las circunstancias pueden convertir a Kashechkin, el tercer hombre del Astana, en un líder improvisado, pero con grandes cualidades. El único corredor que se mostraba feliz después de la etapa de ayer era el vencedor el italiano Filipo Pozzato, que se impuso a Óscar Freire al esprint en los últimos metros. El suizo Fabian Cancellara mantiene el liderato y no se resigna al papel de líder contemplativo, ya que persiguió a Yaroslav Popovych cuando éste intentaba escaparse. Y casi acaban los dos en el suelo. Ayer, en la víspera del cuarenta aniversario de la muerte de Tom Simpson en el Mont Ventoux, en Tour dejó claro que siempre hay terreno para el drama.