Vuelve el orgullo de los Celtics

José M. Fernández

DEPORTES

El mítico equipo de la NBA, con 16 títulos en su palmarés, ocupó la pasada campaña la penúltima posición, pero en la actual es el único que ha ganado todos los partidos

12 nov 2007 . Actualizado a las 02:18 h.

El orgullo de los Celtics ya está de vuelta. La travesía del desierto que el equipo más laureado de la historia de la NBA (16 títulos) parece haber finalizado. Dos semanas de competición han bastado para convertir al segundo peor equipo de la temporada pasada (24 victorias y 58 derrotas, un balance solo superior al de los Memphis Grizzlies de Pau Gasol) en la única franquicia que permanece invicta. Cinco de cinco.

Tras ganar la pasada madrugada a los New Jersey Nets, los Celtics encadenaron el quinto triunfo consecutivo, con lo que además rubricaron el mejor inicio de campaña desde que lograron seis consecutivos en la temporada 1987-88. Una victoria que dedicaron a su técnico, Doc Rivers, que llegó al partido después de asistir al funeral de su padre en el estado de Illinois.

Muchos proyectos

Desde la retirada de Larry Bird y el traslado al Fleet Center del mítico Boston Garden, los Celtics no han levantado cabeza. Esperanzadores proyectos, como la joven y atrevida propuesta con Rick Pitino en el banquillo, y esporádicas participaciones en los play off, pero fracasos tan sonoros como el 4-0 que le infligió Indiana en la campaña 2003-04.

Unos resultados poco acordes con el mítico equipo que a las órdenes de Red Auebarcha cosechó 8 títulos consecutivos (desde 1959 hasta 1966) o que protagonizó batallas épicas con los Lakers del showtime en la década de los ochenta. Ahora, por fin, en Boston vuelve a hablarse a baloncesto, ha resucitado el espíritu de los Celtics.

Washington, Toronto, Denver, Atlanta y Nets, ayer, han sido sus víctimas. Solo los Raptors de Calderón y Garbajosa les pusieron en algún apuro (98-95); el resto, triunfos consistentes de unos Celtics que sueñan con resucitar el viejo espíritu del Boston Garden.

Danny Ainge

El radical cambio de tendencia tiene un nombre: Danny Ainge, un integrante del espectacular grupo que lideraba Bird en la pista en la década de los ochenta y un tirador letal a la sombra del propio Bird, Robert Parish o Kevin McHale. El verano pasado, Ainge, ahora mánager general del equipo, dio un golpe encima de la mesa: los nuevos Celtics se construirían desde arriba. Decidió continuar con Paul Pierce, el alero sobre el que ha basado el juego desde su llegada en la campaña 98-99, cambió una buena elección en el draft (número 5) con Seattle por la incorporación del veterano (32 años) y fiable tirador Ray Allen, y envió a cinco jugadores a Minnesota a cambio de la estrella Kevin Garnett.

Además de los cuatro novatos, Doc Rivers tiene otras seis caras nuevas. Un vuelco absoluto. De la estrepitosa temporada pasada, solo continúan cinco jugadores: Pierce, Tony Allen, Kendrick Perkins, Leon Powe, Rajon Rondo y Brian Scalabrine.

Pero Pierce, Allen y Garnett son los cimientos de los nuevos Celtics, los responsables de que en Boston vuelvan a soñar con acercarse a un nuevo anillo, algo que no se produce desde mediados de la década de los ochenta (1986). La temporada pasada, entre los tres sumaron 73,8 puntos, un promedio que, de repetirse, les conduciría a la lucha por el título.

Después de cinco victorias, el trío de estrellas acumula 68 puntos e, individualmente, cada uno de ellos está entre los mejores 21 anotadores de la Liga. Además, Garnett es el máximo reboteador de la Liga (15,8 por partido) y ha firmado más de 10 puntos y rebotes en cada uno de los cinco partidos que ha disputado. Los Celtics han vuelto a la línea de salida.