Coloccini se hace ariete para los 100

DEPORTES

Cumplirá un centenar de encuentros de Liga con el Dépor en uno de sus momentos más goleadores y asegura que la pasada campaña «era un sacrificio ir a entrenar»

15 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Fabricio hace balance y memoria. Coloccini, el cordobés de Alta Gracia (1982) que se estrenaba hace una década en el Boca Juniors bicampeón con diecisiete años tiene ahora algo más que cumplir: cien partidos con el Deportivo (96 titularidades), el club en el que ha permanecido más tiempo. Eso será si juega contra el Osasuna, pero ya ha empezado a festejarlo. El gol que marcó al Athletic Club de Joaquín Caparrós le maquilla de delantero y zanja una revancha con su ex entrenador. Es el momento de hacer caja.

El argentino es el peso más pesado en la caseta blanquiazul. Vivió el mercado veraniego con el alma en un puño y ahora es la prolongación de Lotina sobre el terreno de juego. El vasco le ha dado más galones que nadie y él lo agradece: «Es cierto que con Caparrós tenía prohibido sumarme al ataque y con Lotina es obligatorio, porque se trabajan mucho las jugadas a balón parado y la verdad es que cada gol me satisface». Coloccini es el defensa más goleador de la Liga y asegura que recibe una doble alegría. «Ayuda al equipo a sumar y además pone a mi familia contenta», explica.

Caparrós

No siempre fueron buenos tiempos para Coloccini. El jugador insiste en repasar los extremos de su estancia en la Liga española con motivo de sus cien partidos con el Deportivo y señala directamente a Joaquín Caparrós como el causante del peor momento de su carrera. «Venía todo en contra. Lamentablemente, este tipo de situaciones te hacen ser más fuerte. Con Caparrós, aprendí a entrenarme. Eran momentos muy complicados, y para levantarse todos los días para ir a entrenarse, hay que tener mucha fortaleza. Era levantarme y saber que era un sacrificio ir a entrenarme, y que iba a ver cosas que no me gustaban. Entonces, iba, me callaba la boca, cerraba los ojos a lo que no quería ver y listo. Esos momentos son muy complicados. Soy creyente y le agradezco a Dios que me haya dado la posibilidad de volver a mi nivel», describe.

Buenos momentos

El argentino pasa por ser un defensa moderno, atípico, un futbolista que mima el balón. Es la raíz de sus desencuentros con el ex técnico deportivista y su afinidad con el actual entrenador. Ex jugador del Milan, reniega del Calcio: «En la Liga española se ve más fútbol, hay más espacios y se disfruta más dentro del campo». Y continúa enumerando memorias positivas. «La temporada que pasé en el Atlético de Madrid fue muy buena. Era el regreso a Primera y estaban Albertini (que venía del Milan), José Mari, Émerson (procedente del Dépor), Contra... aprendí muchísimo», recuerda.

El apoyo de su padre

El central aprovecha el repaso de su aterrizaje en el Alavés para destacar la importancia del apoyo de su familia. «No conocía la Liga, era todo nuevo y tenía 19 años. Por suerte me salió todo bien, e hice seis goles», dice. «Siempre me apoyó mi familia. Estaban continuamente conmigo. Cuando fui a Italia, me llevé a mi madre y a mi hermana. Después, viajaba mi padre. Me llama continuamente y en cuanto percibe algo o ve que estoy muy solo, porque es muy intuitivo, viene», añade.

Astudillo, su amigo

«Mi mejor amigo en el fútbol español es Astudillo, que ahora está precisamente en el Osasuna. Lo veré este domingo. Él me ayudó en el Alavés, compartíamos muchas cosas fuera del campo. Era un gran apoyo. Lo fui a visitar un par de veces», resalta.

El adiós

El corazón de Coloccini es del San Lorenzo de Almagro. «Me gustaría jugar mis dos últimos años allí. Mis hijos son socios. Con treinta y pico años, si las lesiones me acompañan, puedo rendir bien. Mis mejores recuerdos son allí», concluye.