Esperando a Denis Menchov

DEPORTES

Evans, Sastre, Valverde y Pereiro señalan al ruso como el más fuerte de la carrera

16 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Cadel Evans luce el maillot amarillo. El CSC de Carlos Sastre y Frank Schleck dio un golpe de mano al eliminar con su estrategia a Óscar Pereiro y Alejandro Valverde. Y el Saunier Duval de Riccardo Riccò, Juan José Cobo y Leonardo Piepoli demostró en los Pirineos que domina las cumbres de este Tour. Pero la zona noble del pelotón señala a Denis Menchov como la gran amenaza. El ruso superó los Pirineos sin mostrar un gesto de debilidad y sin derrochar un gramo de fuerza. Y él es uno de los pocos que sabe lo que es ganar una carrera de tres semanas.

«Veo dos nombres, Menchov y Sastre», dijo ayer Óscar Pereiro. El gallego considera que «Evans tiene un equipo más bien flojo». Añadió que quizás a Sastre le falte un pequeño toque en la iniciativa que podría darle opciones para ganar el Tour. «En cuanto a Menchov, lo veo muy bien. De hecho, veo con más posibilidades a un corredor bueno en la crono, como Menchov», apuntó el mosense.

Valverde coincide con Pereiro en la selección de favoritos. «El Lotto y el Rabobank son menos fuertes globalmente que el CSC. No se puede descartar a Evans, pero Menchov y Sastre son los dos favoritos, sobre todo Menchov», indicó.

Carlos Sastre, sexto en la general, no duda en reconocer que el ruso ha dado muestras de estar por encima del resto de aspirantes. Incluyéndole a él. «Menchov está un puntito por encima de Evans y de mí», admitió.

Sastre cuenta con un equipo potente, el CSC. Tan potente que uno de sus compañeros, Frank Schleck, está a un solo segundo del líder. El español asegura que no hay cambios de jerarquía en su formación y que ahora el CSC puede utilizar dos bazas para atacar a sus rivales. Pero Evans ayer quiso destacar a Schleck y establecer una posible bicefalia en la formación danesa. Señaló, además, que el luxemburgués tiene a su hermano Andy en su equipo. «Eso es importante, es más que un compañero, se trata de un asunto de familia», aseguró.

En el pelotón se comenta que a Evans le falta equipo y le sobran nervios. El australiano, a sus 31 años afronta su quinto Tour. Pero siente por primera vez la presión de partir como el actor principal y no como un secundario. El «ahora o nunca» aprieta. El líder del Lotto, para aligerar tensión, repitió ayer en rueda de prensa que él no es Lance Armstrong. Pero en este Tour se ha encerrado en una maraña similar a la que acompañaba al estadounidense cuando competía en la ronda francesa. Una burbuja gobernada por los guardaespaldas y el ostracismo.

El líder defiende a su equipo

Aunque confesó que en el ascenso a Hautacam se sintió solo, dando la razón a los que creen que el Lotto flaquea en la montaña, ayer retó a los críticos: «Tengo más equipo de lo que algunos dicen». Pero confiesa que ve a Menchov «muy fuerte».

El ruso indicó que ser favorito es fácil, pero recordó que tiene que recortar casi un minuto a Evans. Insinuó que puede aprovechar los ataques del Saunier para ascender en la general. Le quedan los Alpes y una crono. Aunque, primero, él y el resto del pelotón deberán superar la jornada de hoy, una supuesta etapa de transición, con 167, 5 kilómetros ondulada, sin terreno llano, y con el ascenso al Portel, de primera categoría, a casi sesenta kilómetros de la meta. Un buen día para la aventura.