David Ferrer reconoció que el público jugó un papel fundamental en su dramática victoria de 8-6 en el quinto set ante el estadounidense Andy Roddick, que permitió a España adelantarse 2-0 en las semifinales de la Copa Davis. «El público por supuesto ha jugado un papel fundamental», dijo Ferrer tras un partido que terminó con Roddick enojado y recriminándole al juez de silla, el portugués Carlos Ramos, su pasividad en los momentos decisivos. «Roddick se puso muy tenso y en el último juego estaba mal con el público, que creo que fue bastante correcto en comparación con otras Copa Davis».
Ferrer rió al intentar explicar su bajón en el segundo y tercer set. «No lo sé. Yo no quiero perder... Pero él también sacó bien», dijo. Y lanzó una carcajada cuando se le preguntó si, al ver a Roddick servir a 238 kilómetros por hora, se acordó del presidente de la Federación Española de Tenis (RFET), Pedro Muñoz, enfrentado a los jugadores por la elección de Madrid -ubicada a 600 metros sobre el nivel del mar- como sede de la semifinal. «¿Qué presidente?», dijo antes de ponerse serio. «La altura es difícil para mí como para Roddick, no hay excusas».