Carece de complejos. En el baloncesto español, pródigo en talento en los últimos años, solo se atisba a un jugador, su ex compañero en el Joventut Ricky Rubio, con tanto descaro como el que desprende Rudy Fernández. Ayer, en el Staples Center, el mejor escenario posible, se estrenó en la NBA con una actuación deslumbrante. Portland, su equipo, perdió de forma clara frente a los poderosos Lakers (96-76), pero Rudy, que no salió en el quinteto inicial, acabó con 16 puntos, 4 asistencias y 2 rebotes. «Es un pedazo de jugador, ha demostrado que tiene mucho talento y tendrá un buen año», aventuró su compañero en la selección y ayer rival Pau Gasol.
En apenas 29 minutos sobre la cancha, Rudy Fernández (Palma de Mallorca, 1985) ha confirmado lo que en la encuesta de pretemporada ya habían adivinado los mánager generales de los equipos de la NBA: mejor novato internacional; cuarto rookie de la temporada (8% de los votos); segundo fichaje más infravalorado, solo por detrás de Posey (de Boston a Nueva Orleans), y el jugador no estadounidense que más sorprenderá (32%), por delante incluso de un Calderón que está ante el que debe ser su gran año.
«Al perder siempre te falta algo, aunque estoy contento por entrar en la Liga y satisfecho por el trabajo realizado», declaró Rudy tras el partido. Tampoco es una novedad que el segundo jugador más valioso de la ACB en la campaña pasada (algo inédito en un escolta) salga triunfador tras una derrota. Así fue su primera gran aparición pública, cuando en la fase final de la Copa del Rey del 2004 fue elegido MVP pese a que su equipo cayó en la final frente al Tau. Unos meses antes, Aíto García, que se acababa de hacer cargo del banquillo del Joventut, lo subió al primer equipo de forma definitiva. Tenía 19 años.
Como después hizo con Ricky Rubio, Aíto dirigió con mimo la progresión del jugador más espectacular que ha producido el baloncesto español. Antes de incorporarse a la NBA esperó pacientemente a madurar en Europa y aprovechó como pocos los grandes escenarios, aquellos en los que se dan cita la mayoría de los ojeadores de la NBA. Así, formó parte de la selección que conquistó el oro en el Mundial de Japón y la plata en el Europeo de Madrid 2007 y en los Juegos de Pekín. Con el Joventut, ganó la Copa ULEB, y en febrero del 2008 completó su bagaje con la Copa del Rey, en la que sumó su segundo MVP , algo que solo él ha conseguido.
Su carta de presentación fue el mate por encima del norteamericano Dwight Howard, el pívot más poderoso de la NBA, en la final de los Juegos de Pekín. Ayer, presentó su candidatura a rookie del año, por delante de dos números uno: Derrick Rose (Bulls) y su compañero Oden.