Un superhéroe en la NBA

José M. Fernández

DEPORTES

El pívot Dwight Howard, que ganó el concurso de mates disfrazado de Superman y lidera los ránkings de reboteadores y taponadores, firma su primer triple doble

14 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Una fuerza de la naturaleza y un diamante al que el mítico Patrick Ewing pule con paciencia franciscana. Así es Dwight Howard, la última sensación del baloncesto norteamericano, otro portento llamado a marcar una época en una NBA en la que escasean los grandes pívots y los pocos que aún resisten están en el otoño de sus carreras (Shaquille O'Neal) o su poderío se ve lastrado por los problemas físicos (Yao Ming). El resto (Marc Gasol) son jóvenes promesas.

En el último partido, Howard logró el primer triple doble de su carrera al alcanzar los dos dígitos en tres apartados estadísticos: 30 puntos, 19 rebotes y 10 tapones. Su actuación fue decisiva para que su equipo, Orlando Magic, se impusiera a Oklahoma City (109-92).

Concurso de mates

Por primera vez desde que llegó a la NBA en el 2004, Superman , apodo que desbancó a los de Trueno o Man-Child (hombre-niño) y con el que es conocido desde que se disfrazó de superhéroe para ganar el concurso de mates del All Star del 2008, colocó una decena de chapas . No mejoró su plusmarca anotadora (39 a Seattle en noviembre del 2007) ni reboteadora (26 frente a los Sixers en abril del 2006), pero demuestra el buen ojo de los Magic al gastar la elección del número uno del draft del 2004 en un jugador que llegaba directamente del instituto.

Dwight Howard (Georgia, 8 de diciembre de 1985) se estrenó en la NBA con apenas 18 años. Físicamente, nadie tenía dudas del potencial de un pívot de 211 centímetros y 120 kilos que en su etapa escolar había promediado 16,6 puntos, 13,4 rebotes y 6,2 tapones por encuentro, además de haber sido distinguido con el premio de mejor jugador escolar del país.

Eso sí, entonces solo sus problemas desde la línea de tiros libres (a duras penas supera el 50% de acierto) resistían la comparación con Shaquille O'Neal. Para corregir sus problemas técnicos, los Magic de Orlando le colocaron a su lado a Patrick Ewing, formado en Georgetown al abrigo de John Thompson, el mejor forjador de pívots de las últimas décadas. La paciencia de Ewing ha dado sus frutos.

«Howard es muy atlético y no tiene límites en cuanto a donde puede llegar. Puede ser tan bueno como quiera», asegura el ex jugador de los Knicks de Nueva York, que se felicita porque su protegido «ha logrado desarrollar el tiro en suspensión cuando se encuentra de espaldas». Algo es algo. Howard ya es capaz de anotar incluso cuando se aleja más de un palmo del aro.

Constante progresión

Sin la mejoría técnica que ha evidenciado en los últimos años, Superman ya brilló como rookie . De hecho, ha sido uno de los 8 jugadores que en su primer año en la NBA ha acabado con dobles dígitos en puntos y rebotes (12 y 10) y el único debutante procedente directamente del instituto que ha sido titular en los 82 partidos de liga regular. Poco a poco ha elevado sus estadísticas hasta alcanzar los 24,9 puntos de promedio de la actual (noveno de la Liga) y convertirse en el mayor intimidador de la competición: 15 rebotes y 4,4 tapones, el mejor promedio de la competición.

Solo un lunar. La actuación más discreta de Howard desde el inicio de la temporada la tuvo frente a Memphis Grizzlies, cuando en los veinte primeros minutos solo pudo lanzar a canasta en cuatro ocasiones y se quedó en 14 puntos. Enfrente, Marc Gasol, un peso pesado con el que ya se había enfrentado en Pekín. «El plan fue combatirme con Marc Gasol», argumentó ese día un Howard que para la historia del baloncesto español será siempre el gigante ante el que Rudy Fernández firmó la canasta más espectacular de la final de los Juegos Olímpicos. También podía haber sido el socio protector de Fran Vázquez, pero el pívot gallego rechazó la oferta para incorporarse a los Magic en el 2005.