El portero del Deportivo se enfrentará el domingo al Athletic, club al que estuvo ligado durante 14 años
19 nov 2008 . Actualizado a las 13:25 h.Dicen que el pasado siempre vuelve. A Dani Aranzubia (Fuenmayor, 1979) lo visitará el domingo en Riazor. Llega el Athletic. Su club de toda la vida. En sentido literal. Porque el guardameta del Deportivo estuvo 14 años en el club vasco. Prácticamente la mitad de su vida. Pero salió por la puerta de atrás. La grada de San Mamés y Joaquín Caparrós lo sentenciaron primero al banquillo y luego al destierro .
En Lezama recuerdan a Aranzubia como un meta recio, sin errores. Como los de antes. Un seguro para la portería, un lugar un tanto sacralizado en Bilbao y que había estado a la deriva desde la marcha de Zubizarreta. Cuando el Dépor lucía título de campeón liguero, en diciembre del 2000, Aranzubia debutó con el primer equipo del Athletic. Se estrenó en un partido de Copa. Y en la Liga, Chechu Rojo le dio la alternativa en el 2001. Fue convocado para la Eurocopa de Portugal como tercer portero. Después llegó la tormenta a San Mamés. Y cuando llueven malos resultados, se empapa el meta.
Caparrós marcó el principio del fin de Aranzubia en el Athletic al decir, cuando aterrizó en Bilbao: «Queremos un portero». Justo después de este dardo, Aranzubia anunció que había rechazado una oferta del Zaragoza. El Athletic traspasó a Iñaki Lafuente al Espanyol y fichó a Gorka Iraizoz, el hombre a quien Caparrós quería en la portería. El camino estaba cerrado para Aranzubia. Pero Iraizoz se lesionó. El riojano tuvo otra oportunidad. Pero le sobraron nervios y errores. San Mamés silbó.
El Athletic acabó fichando a Armando Ribeiro, de 37 años y meta suplente del Cádiz. Tras dos entrenamientos, 48 horas después de su presentación, Caparrós otorgó la titularidad al recién llegado. El pulgar del César señalando el suelo. Ya no había vuelta atrás.
Pero el bucle del fútbol une presente y pasado. Y, en ese encuentro, a veces se sirve la venganza. Que se lo digan a Coloccini.