El Valencia logró en inferioridad una victoria épica ante un buen Betis, en un partido que dominó en el primer tiempo, que jugó a merced del rival al comienzo de la segunda parte y que resolvió con un futbolista menos tras la expulsión de Carlos Marchena.
El Valencia impuso su ley hasta la exclusión de Edu frente a un Betis que jugó bien, reaccionó tras el descanso, empató y perdió cuando tenía el partido para ganar.
Tras dos encuentros perdidos de forma consecutiva en Mestalla (ante Racing y Sporting), el Valencia recuperó al comienzo del encuentro la iniciativa en el juego que le caracterizó en los primeros duelos del campeonato, volvió a imponer su ritmo en casa y, por ello, mandó con autoridad en el tramo inicial.
La presencia de Baraja y Edu en la construcción del fútbol propició los dos goles que el conjunto local logró antes del descanso, en ambos casos a pase de Edu, jugador que cuando mejor se encontraba tuvo que irse por una lesión.
La segunda parte dio comienzo con el Betis volcado sobre la meta del Valencia. Presionó, se adueñó del partido, buscó el gol y lo encontró por medio de Juanma ante un rival que nada tenía que ver con el equipo de la primera mitad, por lo que el envite se puso claramente para el empate del Betis, ya que el equipo de casa había perdido completamente el norte, sin orden ni criterio en su fútbol.
Llegó la igualada en un penalti acompañado de la expulsión de Marchena, en una acción muy extraña y llena de rebotes, lo que convirtió el 2-0 con el que se llegó al descanso en un partido en que al Betis, amo futbolístico del choque en esos momentos, le restaba media hora de superioridad numérica para tratar de ganar.
Sin embargo, cuando al Valencia no le quedaba aliento, una acción a balón parado acabó con el 3-2 para el equipo local, al cabecear Baraja una falta lanzada por Manuel Fernandes. El partido en su tramo final fue muy emocionante, ya que el Betis buscó el empate con decisión y el Valencia tuvo sus oportunidades a la contra.